El Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) a través un comunicado emitido este domingo, ha denunciado que el terrorismo de los colonos y sus ataques organizados contra los palestinos, sus bienes y sus tierras en Cisjordania continúan con el apoyo y la cobertura directa del gabinete del régimen israelí y de su primer ministro, “el criminal” Benjamín Netanyahu.
“Estas acciones forman parte de un plan sistemático destinado a imponer nuevos hechos coloniales y de asentamiento sobre el terreno, acelerar los proyectos de anexión y desplazamiento, y tratar de quebrar la voluntad de nuestro pueblo y expulsarlo de su tierra”, ha afirmado.
El movimiento ha añadido que Netanyahu, quien anteriormente dirigió la guerra genocida en Gaza, sigue aplicando el mismo enfoque criminal en Cisjordania al dar vía libre a los colonos para intensificar su terrorismo organizado, como una extensión de sus políticas de matanza, desplazamiento y limpieza étnica.
HAMAS también ha aclarado que Netanyahu utiliza este terrorismo para servir a su agenda política y electoral y para satisfacer al movimiento colonial y de extrema derecha de los colonos.
El comunicado ha añadido que las declaraciones y posturas públicas de Netanyahu y su gabinete ante los ataques de los colonos no son más que una maniobra engañosa para contener las condenas internacionales, reducir la presión externa y eludir la responsabilidad directa por este terrorismo organizado.
Ha subrayado que, en la práctica, el gabinete de ocupación sigue brindando plena protección y apoyo a los colonos, dejándoles vía libre para cometer más crímenes.
Al concluir ha responsabilizado plenamente al gabinete del régimen israelí por este terrorismo organizado y sus consecuencias, y ha pedido a la comunidad internacional ir más allá de las declaraciones de condena y adoptar medidas prácticas y disuasorias.
El movimiento ha pedido imponer sanciones a los dirigentes del régimen israelí y a los colonos terroristas, perseguir sus redes financieras y de apoyo, garantizar la protección de las aldeas y zonas palestinas atacadas, y activar los mecanismos de rendición de cuentas y los procesos judiciales internacionales por crímenes de guerra y limpieza étnica.
De acuerdo con un informe difundido este viernes por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), entre el 11 y el 24 de agosto se registraron 80 ataques de colonos que dejaron palestinos heridos, provocaron daños materiales o ambas consecuencias. En estos incidentes, 55 palestinos resultaron heridos.
Los ataques de los colonos israelíes en la Cisjordania ocupada se han intensificado desde octubre de 2023, mientras nuevas medidas aprobadas por Israel son consideradas por los palestinos una violación de los Acuerdos de Oslo y un paso hacia la anexión de facto.
Firmados en 1993 entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), los Acuerdos de Oslo tenían como objetivo establecer las bases para resolver el conflicto palestino-israelí y crear un autogobierno interino palestino en Cisjordania y Gaza.
Sin embargo, su implementación quedó incompleta y, según los palestinos, Israel ha utilizado el proceso para expandir los asentamientos ilegales y consolidar la ocupación, vaciando de contenido el acuerdo.
Las medidas facilitan la expansión de asentamientos, la confiscación de tierras y una mayor intervención militar y administrativa israelí en zonas palestinas. También permiten un mayor acceso a los registros de tierras, lo que podría facilitar a los colonos identificar a propietarios palestinos y adquirir terrenos, acelerando la apropiación de tierras.
Violencia de colonos israelíes en Cisjordania aumenta un 63 % en 2026
La violencia de los colonos israelíes contra los palestinos en la Cisjordania ocupada aumentó un 63 % en los primeros siete meses de 2026 respecto al mismo período de 2025.
La Comisión de Colonización y Resistencia al Muro registró 4113 ataques entre enero y julio, 1589 más que el año anterior, mientras junio y julio fueron los meses más violentos, con 748 y 798 ataques, respectivamente.
Según la Comisión, este incremento no responde a incidentes aislados, sino a un entorno de respaldo político, de seguridad y jurídico que se ha intensificado desde la formación del gabinete israelí de extrema derecha a finales de 2022.
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