La Flotilla Global Sumud, compuesta por 50 embarcaciones, fue interceptada la semana pasada por las fuerzas israelíes en aguas internacionales a unos 400 kilómetros (248,5 millas) de la costa mientras intentaba romper el bloqueo israelí sobre Gaza y entregar ayuda humanitaria.
Los activistas dijeron que las fuerzas israelíes los mantuvieron durante varios días en la prisión de Ketziot, donde algunos denunciaron haber recibido descargas eléctricas durante los interrogatorios.
“Nos negaron el acceso al agua durante un tiempo. La comida que nos daban no era apta para el consumo humano. Nos negaron el acceso a los baños durante muchas horas y, en el momento en que comenzamos a protestar, nos dispararon con balas de goma”, declaró el activista Faizel Moosa a la agencia de noticias The Associated Press.
Estos relatos se suman a un creciente número de denuncias de abusos, mientras otros activistas aseguran que las fuerzas de seguridad israelíes los sometieron a agresiones sexuales y violaciones.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) expresó el viernes su preocupación por los informes de abusos y tratos humillantes hacia activistas de la Flotilla Global Sumud detenidos por Israel.
“Nos preocupan mucho estos informes”, declaró el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, a los periodistas durante una rueda de prensa diaria. “En primer lugar, por los testimonios de las personas detenidas, pero basta con ver el vídeo publicado por un ministro israelí, que muestra el trato humillante que recibieron las personas detenidas por la flotilla”, agregó.
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