En un artículo publicado el sábado en el diario británico The Guardian, la analista Nesrine Malik, subrayó que las últimas acciones del régimen sionista lo han colocado en la posición de un régimen rebelde, socavando el orden democrático y desafiándolo.
“En Gaza ha llegado el hito de los seis meses y con él un cambio perceptible (…) Quizás fue necesario el asesinato de siete trabajadores humanitarios de World Central Kitchen (WCK) para que se produjera ese cambio, quizás fue acumulativo, pero lo que es difícil de negar ahora es que Israel se ha vuelto rebelde. Durante los últimos seis meses, tanto en tono como en acción, lo que ha surgido es un estado que está rompiendo todos los protocolos de una manera que lo sitúa no dentro del redil democrático, sino en alguna categoría fuera de la ley”, se lee en el artículo.
‘Any change of heart among Israel’s friends is welcome if it will hasten the end of the assault. But it will also comes with an exculpating implication that all that has happened so far wasn’t entirely foreseeable and preventable.’
— Nesrine Malik (@NesrineMalik) April 8, 2024
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Las acciones del régimen sionista, incluido el establecimiento de “zonas de exterminio” en Gaza y el uso de sistemas de inteligencia artificial para identificar objetivos, han generado preocupación por las atrocidades y ataques en la guerra. Estas acciones han provocado una crisis humanitaria en Gaza.
“Sobre el terreno, está claro que Israel no sólo ha reaccionado exageradamente, sino que es arrogante, fácil de disparar y poco confiable en su inteligencia y métodos de guerra”, constata el texto, citando al diario israelí Haaretz que informó recientemente que las fuerzas sionistas “han creado ‘zonas de exterminio’ en Gaza: cualquiera que cruce sus líneas invisibles puede recibir un disparo.
Un informe publicado el miércoles en el portal +972 Magazine señala que el ejército israelí ha desarrollado un programa conocido como Lavender, el cual habría desempeñado un papel central en la campaña de bombardeos sin precedentes contra el sitiado enclave palestino, de acuerdo con seis oficiales de inteligencia israelíes involucrados de primera mano en el uso de la IA para la determinación de objetivos de asesinato.
El asesinato de los trabajadores de WCK con cohetes de precisión israelíes provocaron llamados a contraatacar a Israel, incluso por parte de aquellos que tradicionalmente han apoyado a este régimen usurpador.
El incidente provocó llamados a un embargo de armas, acciones legales contra las exportaciones de armas al régimen y un cambio de tono por parte de algunas figuras prominentes de los partidos políticos.
La duración y gravedad de la guerra en Gaza, así como la amplia cobertura de los ataques, han hecho que los políticos de todo el mundo reevalúen sus posiciones y demandas.
Los líderes internacionales han pedido medidas concretas para prevenir daños sociales y humanitarios y la seguridad de los trabajadores humanitarios, lo que indica un cambio en la política oficial.
Estos cambios de tono y demandas políticas indican una creciente preocupación de la opinión pública y de los manifestantes que puede conducir a un cambio de actitud hacia la actual crisis humanitaria y la guerra en Gaza.
La brutal campaña de agresiones de Israel en Gaza se ha cobrado casi 33 200 vidas civiles en Gaza y ha desplazado a más del 70 por ciento de la población del enclave. La catástrofe humanitaria causada en la Franja ha hecho que el régimen sionista pierda el apoyo internacional y sufra un aislamiento sin precedentes.
A pesar de que el primer ministro del régimen israelí, Benjamín Netanyahu, prometió hace seis meses una “victoria total” sobre el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), el objetivo parece cada vez más imposible.
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