Conforme anunció el lunes HaMoked, un grupo pro derechos humanos israelí que recopila regularmente cifras de los funcionarios penitenciarias del régimen, hasta mayo había 604 reclusos palestinos en detención administrativa, el número más alto desde 2016.
Al respecto, detalla que 2441 palestinos están actualmente cumpliendo sentencias después de haber sido condenados en los tribunales militares de Israel. Otros 1478 están detenidos para ser interrogados, han sido imputados o están a la espera de juicio, o están siendo juzgados actualmente.
La última vez que Israel mantuvo a tantos detenidos administrativos fue en octubre de 2016 en medio del plan de expansión de asentamientos ilegales del régimen y la ira de los palestinos.
La Sociedad de Prisioneros Palestinos (PPS, por sus siglas en inglés) alertó el pasado abril que el régimen israelí ha detenido a más de 9000 niños palestinos —incluidos menores de 10 años— en los territorios ocupados durante los últimos siete años.
Cientos de prisioneros palestinos se encuentran bajo detención administrativa, en la que Israel mantiene a los detenidos sin cargos hasta por seis meses, un período que puede extenderse un número infinito de veces. La detención se lleva a cabo por orden de un comandante militar y sobre la base de lo que el régimen israelí describe como pruebas “secretas”. Algunos presos han estado en detención administrativa hasta por 11 años.
Ante tal coyuntura, varios organismos pro derechos humanos, incluida Amnistía Internacional (AI), han instado al régimen de Israel a acabar usar su controvertida política de detención administrativa contra la nación palestina, una “práctica cruel e injusta que ayuda a mantener el sistema israelí de apartheid contra los palestinos”.
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