Publicada: domingo, 9 de junio de 2019 11:58
Actualizada: domingo, 9 de junio de 2019 12:37

En esta segunda parte de mi análisis pretendo proporcionar argumentos adicionales que desarmarían las acusaciones contra Irán como autor de los actos de sabotaje.

A modo de recuento, el domingo 12 de mayo en un incidente cuya autoría aún no se ha esclarecido con pruebas indiscutibles, cuatro petroleros sufrieron explosiones de origen externo en sus cascos a nivel de la línea de flotación, aparentemente causadas por minas lapa magnéticas que habrían sido adosadas a sus cascos. Dos de los petroleros atacados eran de Arabia Saudita, uno de los Emiratos Árabes Unidos y el cuarto petrolero atacado, de Noruega. Los ataques ocurrieron, según se reportó que dijo el Ministro de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, cerca de las aguas del mar territorial de los Emiratos al este del puerto de Al-Fuyaira, en el emirato del mismo nombre con costa en el Golfo de Omán. Dicho golfo está al este del Estrecho de Ormuz que conecta el Golfo de Omán con el Golfo Pérsico. El Golfo de Omán es parte del Mar Arábigo, que a su vez es parte del Océano Índico.

EE.UU. y sus satélites árabes y europeos no han tardado en acusar a Irán de estar detrás de los actos de sabotaje contra los cuatro petroleros en aguas próximas a Al-Fuyaira, sin tener aparentemente prueba concreta alguna de ello.

Tomando esto en cuenta, considero en mi punto decimosegundo, el hecho de que el buque de asalto anfibio (LHD) del U.S. Navy, el USS Kearsarge de la clase Wasp, se hallase en el Golfo de Omán cuando fueron las explosiones de sabotaje contra los cuatro petroleros, tomándose en cuenta que su dique inundable en la popa del barco, utilizado para albergar vehículos y lanchas de desembarco anfibio, podría también albergar sumergibles de inserción (SDV) para operaciones de sabotaje y reconocimiento. Se reportó en la prensa que el grupo de asalto anfibio centrado en el portaaeronaves de asalto anfibio USS Kearsarge salió del Golfo Pérsico donde se hallaba el martes 7 de mayo, estando ya en el Mar Arábigo el jueves 9 de mayo y sin duda en el Golfo de Omán. El USS Kearsarge estaba escoltado por el destructor de misiles teledirigidos USS McFaul de la clase Arleigh Burke. Los ataques contra los cuatro petroleros cerca de Al-Fuyaira en Emiratos Árabes Unidos en el Golfo de Omán ocurrieron el domingo 12 de mayo, y se reportó que para el jueves 16 de mayo el USS Kearsarge estaba desplegado ante Emiratos Árabes Unidos en el Mar Arábigo, o sea, en el Golfo de Omán.

Según Eric Wertheim en The Naval Institute Guide to Combat Fleets of the World, 16a edición, los portaaeronaves de asalto anfibio de la clase Wasp como el USS Kearsarge, pueden contener 15,000 toneladas de agua en el dique inundable de la popa del navío para poder lanzar barcazas y vehículos de desembarco anfibio desde el mismo. Igualmente, el USS Kearsarge podría usar su dique inundable para lanzar sumergibles de fuerzas de operaciones especiales para misiones clandestinas. La presencia del USS Kearsarge en aguas del Mar Arábigo y sin duda del Golfo de Omán, al estar desplegado ante los Emiratos Árabes Unidos en aguas del Mar Arábigo, colocaría al portaaeronaves americano en posición para estar presente e incluso apoyar una operación de sabotaje cuando ésta se llevó a cabo contra los cuatro petroleros en las cercanías de Al-Fuyaira. O sea, aparentemente el USS Kearsarge se hallaba en la zona del incidente cuando el sabotaje de los cuatro petroleros ocurrió.

Sumergibles de operaciones especiales podrían también ser transportados al Golfo de Omán en la cubierta de un submarino de propulsión nuclear y ataque (SSN) del U.S. Navy (su modo habitual de transporte) sumergido, y tras los actos de sabotaje ser recogidos por el dique inundable del USS Kearsarge operando en la zona. O también, los sumergibles de operaciones especiales podrían ser transportados e insertados en el agua por botes de operaciones especiales Mark V SOC del U.S. Navy, siendo recogidos tras cumplir su misión por los Mark V SOC, y estos a su vez ser recogidos por el USS Kearsarge en su dique inundable. En tal caso el USS Kearsarge habría servido como buque nodriza para la operación de las fuerzas especiales.

Además, la presencia en esas aguas del incidente del destructor americano USS McFaul, con sofisticados medios de detección antisubmarinos (ASW) y de guerra antisubmarina, además de detección de blancos de superficie como lanchas rápidas, estando el destructor como escolta del USS Kearsarge, habría dificultado e incluso impedido las operaciones de un submarino iraní en aguas de Al-Fuyaira, en misión de sabotaje con fuerzas de operaciones especiales o en misión antisuperficie con torpedos contra el tráfico petrolero en el Golfo de Omán. Ciertamente que tras un ataque las fuerzas antisubmarinas y antisuperficie en aguas cercanas a Al-Fuyaira, incluido el destructor USS McFaul, habrían reaccionado al ataque buscando, localizando y atacando al submarino intruso – o a una o más lanchas rápidas de ser éstas las atacantes, pero esto no sucedió, muy probablemente porque el ataque contra los petroleros no lo llevó a cabo un submarino o lancha rápida iraní sino fuerzas “amigas” de EE.UU., ¿quizás sumergibles o botes de fuerzas de operaciones especiales provenientes del USS Kearsarge?

Hay que añadir, que el portaaeronaves de asalto anfibio del U.S. Navy, según Wertheim, posee sistemas de mando, control, comunicaciones, computadoras, inteligencia (C4I) para mandar y controlar operaciones militares, que incluiría las de fuerzas de operaciones especiales, como el Joint Intelligence Center (Centro Conjunto de Inteligencia), Supporting Arms Coordination Center (Centro de Coordinación de Fuerzas de Apoyo) o el Tactical-Logistical Group (Grupo Táctico-Logístico).   

Decimotercero, las defensas antisubmarinas de EE.UU. en la región en el Golfo Pérsico, Estrecho de Ormuz, Golfo de Omán y Mar Arábigo habrían hecho muy difícil sino casi imposible que minisubmarinos iraníes transitasen hasta aguas cercanas a los Emiratos Árabes Unidos en el Golfo de Omán sin ser detectados. Irán posee una fuerza de minisubmarinos que incluirían norcoreanos de la clase Yono y que incluyen los minisubmarinos nacionales de la clase Ghadir, habiendo de estos unos 23 operativos. Los minisubmarinos Ghadir, como los de la clase Yono, tendrían un compartimento para la salida y recogida en inmersión de buzos de operaciones especiales. Estos minisubmarinos, sin embargo, estarían más diseñados para buzos de fuerzas de operaciones especiales operando contra costas enemigas o blancos estacionarios marítimos, como plataformas petroleras o barcos anclados. La operación sería más difícil o improbable si los minisubmarinos tuviesen que acercarse a barcos en movimiento, sobre todo cuando la velocidad de crucero de un petrolero sería de 10 a 15 nudos, más rápida que la velocidad en inmersión de un minisubmarino. Una operación de sabotaje contra barcos en movimiento sería ideal para sumergibles de operaciones especiales o aún mejor, para lanchas rápidas de inserción de buzos, que a una velocidad paralela a la del buque a atacar, se pudiesen arrimar al objetivo, pudiendo los buzos colocar las minas lapa en el costado del barco.

Además, otro factor negativo sería el que probablemente se necesitarían al menos 2 minisubmarinos para haber llevado a cabo la misión de sabotaje, si no de 3 a 4 en total, con un minisubmarino aproximadamente por barco a sabotear. Pero mientras más minisubmarinos hubiese en el área, más probabilidades habría de que al menos uno de los minisubmarinos fuese detectado por las defensas antisubmarinas en la zona, incluyendo los sensores antisubmarinos del destructor USS McFaul o el sistema de red de hidrófonos (micrófonos submarinos) IUSS (Integrated Undersea Surveillance System), que ya desde hace un tiempo estaría desplegado para defender el acceso al Estrecho de Ormuz y las costas emiratíes del Golfo de Omán, como las de Al-Fuyaira. Además, la base de submarinos iraní en Bandar Abbas y la costa iraní en el Golfo de Omán estaría vigilada con sensores antisubmarinos y con radares, estos para detectar objetivos en la superficie del mar, precisamente para detectar cualquier incursión naval en el Golfo de Omán y Mar Arábigo durante un periodo de tensiones.

Decimocuarto, la participación americana y británica en operaciones clandestinas e ilegales no sería sorprendente, habiendo reportado el periodista investigador Seymour Hersh en su artículo The Red Line and the Rat Line que según fuentes hablando bajo el anonimato, la CIA y el servicio de inteligencia exterior británico MI6 (los del espía de novela y cine 007) habían colaborado en Libia en 2012, tras la caída del Gobierno de Muamar El Gadafi en 2011, para transportar por mar desde Libia a Turquía armas de los arsenales militares libios de Gadafi, para que de suelo turco con la complicidad de Ankara – la operación siendo financiada por Turquía, Arabia Saudita y Catar - pasasen a Siria a manos de terroristas, para desestabilizar al Estado sirio y provocar la caída de su Gobierno. Y oficiales de inteligencia americanos y británicos, además de israelíes y saudíes entre otros, han estado – y siguen estando – presentes ilegalmente en Siria para apoyar a grupos terroristas radicales suníes como el Frente Al Nusra de Al Qaeda.

Decimoquinto, si EE.UU., el Reino Unido, Francia y Arabia Saudita, por ejemplo, han acusado falsamente a Siria de llevar a cabo ataques de armas químicas, cuando los ataques fueron realizados por terroristas apoyados por los países mencionados, entre otros, para Washington utilizar los ataques como excusa para bombardear a las fuerzas sirias y así apoyar a los terroristas, como los del Frente Al Nusra de Al Qaeda, en la guerra de Siria, son sus gobiernos igualmente capaces de causar un acto de sabotaje que no causó daños catastróficos y sí mucho ruido, el 12 de mayo pasado cerca de las aguas territoriales emiratíes de Al-Fuyaira pero fuera del Estrecho de Ormuz, para culpar a Irán y crear el ambiente favorable en la opinión pública mundial para una guerra contra el Estado Iraní. 

Decimosexto, no está de más decir que el Gobierno Iraní ha negado haber realizado los ataques del 12 de mayo contra los cuatro petroleros.

Decimoséptimo, según Emiratos Árabes Unidos, en la investigación de los ataques a los petroleros participan EE.UU., Arabia Saudita, Francia y Noruega para asegurar la imparcialidad de los resultados. Empero, este argumento carecería credibilidad, en vista que los cinco países mencionados han apoyado a grupos terroristas en Siria, incluyendo a Noruega cuyas fuerzas de operaciones especiales dieron entrenamiento a terroristas protegidos por EE.UU. en su base ilegal en Al Tanaf o Al Tanf, Siria. Irán en cambio es aliado del Gobierno Sirio en la guerra de Siria. EE.UU., Arabia Saudita y Francia habrían colaborado en apoyar la realización de ataques químicos por extremistas en Siria, como el Frente Al Nusra de Al Qaeda, para inculpar a Damasco por los mismos y así provocar intervenciones militares de castigo lideradas por EE.UU. contra las fuerzas armadas sirias.

Decimoctavo, si los petroleros atacados estaban navegando y no parados, la velocidad promedio de un petrolero es de 10 a 15 nudos o millas marítimas por hora. Esta velocidad podría exceder la velocidad de navegación de los minisubmarinos iraníes de las clases Ghadir (11 nudos en superficie) y Yono (10-11 nudos en superficie y 4-8 nudos sumergidos). En cambio, el SEAL Carrier puede navegar en la superficie a velocidades de hasta 30 nudos antes de cambiar a navegación semisumergida y sumergida en su aproximación final al objetivo. Como se ha dicho, otro vehículo ideal para acercarse a los peroleros en movimiento sería la lancha de inserción de los comandos SEAL de la clase Pegaso, la Mark V Special Operations Craft (SOC), que también según Wertheim tiene una velocidad máxima de más de 50 nudos y una velocidad de crucero, sostenida de 30 nudos. La lancha Mark V SOC está diseñada para ser de baja detección visual y por radar, y su sistema de propulsión reduce el efecto de “cola de gallo” al navegar, para hacer difícil su detección.

Lajos Szaszdi Leon-Borja
Lajos Szaszdi Leon-Borja El Dr. Lajos Szászdi León-Borja es profesor en la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Tiene un B.A. y M.A. de la Escuela Elliott de Asuntos Internacionales y una Maestría y Doctorado en Política Mundial de la Universidad Católica de América.

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