Los internautas árabes han resaltado que la decisión del Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, de inmunizarse contra la COVID-19 con la vacuna producida por los científicos iraníes, indica su confianza en este fármaco de fabricación local.
En este sentido, han exigido a las autoridades de sus respectivos países que reemplacen la importación de las vacunas occidentales con la “vacuna islámica iraní", mientras han enfatizado su negativa a recibir las versiones de fabricación occidental.
“La vacuna iraní COVIRAN Barekat es más segura y confiable para los fieles musulmanes que las vacunas fabricadas en otros países (occidentales)”, ha escrito un usuario en Twitter.
Otro internauta ha felicitado a Irán por su éxito, destacando que, a pesar del bloqueo económico de las principales potencias, lideradas por Estados Unidos, el pueblo iraní y sus instituciones lograron fabricar su propia vacuna y, ahora, varios países han aplicado solicitudes para obtener esta inyección.
“Tal y como Yemen ganó la guerra y fabricó armas de precisión y misiles, a pesar del asedio, Irán también ha conseguido maravillosos logros aún con las sanciones de Estados Unidos y el bloqueo, y lo último, no menos importante, es producir la vacuna nacional. Sigamos a nuestros líderes y tendremos éxito en la acción y no solo en las palabras”, ha agregado otro activista.
Líder promovió investigación sobre vacunas locales
Desde los primeros días del brote del nuevo coronavirus, el Líder de Irán urgía a los jóvenes científicos y las compañías farmacéuticas del país a investigar y desarrollar vacunas locales, pese a las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos contra Teherán.
Por fin, el país persa aprobó el uso de emergencia de COVIRAN Barekat y el ayatolá Seyed Ali Jamenei recibió el viernes su primera dosis de esta vacuna, de producción nacional, y calificó este logro como “un honor y un orgullo nacional”.
En declaraciones formuladas tras la inoculación, que le correspondía por edad, el Líder iraní explicó que él prefirió esperar para recibir un fármaco de producción nacional porque “no quería recibir una vacuna no iraní”.
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