Macron hizo las declaraciones el martes, junto a representantes de la comunidad musulmana, en una cena de ruptura del ayuno del sagrado mes musulmán del Ramadán organizada por el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM).
En esta reunión, el mandatario agradeció a los responsables musulmanes que condenaran los atentados terroristas que han dejado en Francia 239 muertos desde 2015. "El CFCM nunca ha fallado: siempre supo hallar las palabras apropiadas", dijo Macron.
En su discurso, agregó también que el Gobierno francés y las autoridades musulmanas "tienen combates en común por librar", sobre todo, haciendo énfasis en la lucha contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe).
Respecto a la errónea asociación entre Daesh y el verdadero Islam, Macron indicó que se debe preseguir con determinación a aquellos que buscan convertir los lugares de culto islámicos en lugares de predicación del odio, o incluso, de incitación a la violencia bajo la bandera de esa religión.
(El Gobierno francés y las autoridades musulmanas) "tienen combates en común por librar", sobre todo, haciendo énfasis en la lucha contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), dijo el presidente francés, Emmanuel Macron.
Consideró que la comunidad islámica tiene un importante rol a la hora de desenmascarar cada vez que sea necesario la usurpación de los valores, la captación de la historia y la negación de quince siglos de trabajo de interpretación realizados por nuestros científicos de esta fe.
"Ese combate del pensamiento y de la fe, hay que continuarlo en el terreno, especialmente ante las generaciones más jóvenes", enfatizó.
Asimismo llamó a un "segundo combate", dirigido contra "una práctica del Islam que organiza la segregación en el seno de la República: hay que estar atentos contra todo aquello que conduce a formas de repliegue identitario", señaló.
En los últimos tiempos Francia ha experimentado el latigazo del terrorismo y está en constante estado de alerta. Hace casi un año, en julio de 2016, en el Día Nacional de Francia, un terrorista provocó un mínimo de 84 víctimas mortales —entre ellas varios niños— y al menos 120 heridos tras atropellarlos en Niza.
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