El Poder Judicial de Irán rechazó las recientes informaciones difundidas por los medios de comunicación hostiles que afirmaban que se había dictado una sentencia de muerte contra un manifestante, identificado como Soltani. Según las autoridades iraníes, esas noticias eran falsas y formaban parte de una campaña de desinformación impulsada por medios antiraníes.
Las acusaciones sobre la sentencia de muerte surgieron después de que el Departamento de Estado de Estados Unidos publicara un mensaje en su cuenta en persa en la plataforma X, afirmando que la ejecución de Soltani se llevaría a cabo el 14 de enero. Sin embargo, la Justicia iraní aclaró que Soltani, arrestado el 10 de enero durante las protestas, enfrenta cargos por “reunión y conspiración contra la seguridad interna del país” y “actividades de propaganda” contra la República Islámica, pero aseguró que no está previsto que se le imponga la pena de muerte. En su lugar, de ser condenado, la pena sería de prisión, conforme a la legislación iraní.
El comunicado también destacó que Soltani se encuentra actualmente detenido en la prisión central de Karay, al noroeste de Teherán. Además, la Judicatura condenó la “fabricación flagrante e irregular de noticias” por parte de los medios hostiles, que según el gobierno iraní están apoyando a terroristas y fomentando los disturbios en el país.
El texto también subrayó que la difusión de rumores como este, alimentada por los opositores iraníes financiados por Estados Unidos, refleja cómo esos grupos engañan incluso a sus propios patrocinadores. Las autoridades iraníes también insistieron en que los medios hostiles han estado propagando de forma sistemática información errónea sobre las víctimas de los disturbios y las supuestas compensaciones a las familias de los fallecidos, además de falsear cifras sobre el número de víctimas.
Este episodio resalta la continua batalla por el control de las narrativas mediáticas, especialmente en un contexto de tensiones internacionales, en las que los actores externos siguen influyendo en la percepción global sobre los hechos ocurridos en Irán.
Las protestas en Irán comenzaron el 28 de diciembre de manera pacífica, impulsadas por demandas económicas en varias regiones. Mientras las autoridades han reconocido que las expresiones pacíficas de descontento son un derecho legítimo, varias figuras “opositoras” en el extranjero y actores externos hostiles, particularmente Estados Unidos e Israel, están aprovechando el momento para impulsar sus propios intereses, e intentan enmarcar las pacíficas protestas económicas como un llamado a una confrontación más amplia.
Sin embargo, millones de personas salieron el lunes a las calles en diversas ciudades de Irán para expresar su respaldo a las autoridades y a las fuerzas militares, al tiempo que condenaron los recientes actos terroristas ocurridos en distintas partes del país.
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