La marcha contra los policías violadores movilizó a cientos de mujeres, que caminaron desde la sede de la policía de la Ciudad de México hasta la fiscalía local, gritando consignas contra la corrupción, la impunidad y la criminalidad de las fuerzas del orden.
Las protestas se deben a que, días atrás se difundió que una menor de edad acusó a cuatro policías de haberla violado el sábado 3 de agosto luego de que saliera de una fiesta en el sector Azcapotzalco, en el norte de la capital.
Posteriormente, otro policía que prestaba servicios en el sector del centro histórico fue detenido tras ser acusado de haber abusado sexualmente de una menor de 16 años dentro del Museo de Archivo de la Fotografía.
Los uniformados se mantienen en funciones, pues la fiscalía sigue a la espera de que la menor los identifique.
El secretario de seguridad de la capital trató de calmar la situación, pero se enfrentó a la furiosa reacción de las manifestantes, que casi no le dejaron hablar.
La protesta culminó con incidentes. Un grupo de encapuchados acabó echando abajo la puerta de cristal de la fiscalía. Y diferentes grupos de manifestantes pintaron las paredes, incluso colgaron una cabeza de cerdo frente al edificio, pidiendo el fin de los actos criminales de la policía.
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