• El subsecretario mexicano para América del Norte, Jesus Seade, en una conferencia de prensa en la Ciudad de México, 30 de mayo de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 31 de mayo de 2019 2:19

México dice que no se quedará de brazos cruzados si Trump impone aranceles a todos los productos mexicanos que entren en territorio estadounidense.

“Es algo desastroso, esa amenaza llevada a la acción sería gravísima (…). Si llegara a suceder, debemos responder en forma enérgica”, ha indicado el subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Jesús Seade, en reacción al anuncio del presidente de EE.UU. sobre la imposición de un impuesto de 5 % a los productos mexicanos a partir del 10 de junio.

Horas antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que se impondrá un arancel de 5 % a productos mexicanos si el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador no detiene la emigración ilegal hacia su país.

En opinión de Seade no existe justificación para que el gobernante republicano haya decidido tomar una medida así. Reconoce que lo correcto sería responder ojo por ojo, pero, afirma, es más importante construir un acuerdo. Aplicar una medida espejo sería desatar una guerra comercial que a nadie conviene y que afectaría directamente a un millón y medio de mexicanos e impactaría en dos mil millones de dólares. 

Seade, quien desde hace casi un año ha sido el principal negociador comerciaI ante EE.UU., insiste en que el anuncio de Trump es algo muy extremo, es una “ducha helada” cuando se trabaja para construir una buena relación entre México y Estados Unidos.

Es algo desastroso, esa amenaza llevada a la acción sería gravísima (…). Si llegara a suceder, debemos responder en forma enérgica”, indica el subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Jesús Seade, en reacción al anuncio del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre la imposición de un impuesto de 5 % a los productos mexicanos a partir del 10 de junio.

 

Trump ha adelantado su medida horas después de que la Casa Blanca iniciara una acción para acelerar una votación en el Congreso sobre el nuevo acuerdo comercial que están a punto de suscribir México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC —una modernización acordada en noviembre del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994—.

En abril, Trump amenazó con imponer aranceles a los automóviles provenientes de México si el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador no ayudaba a Washington a lidiar con la inmigración y el contrabando de drogas en la frontera. Poco después el mandatario republicano canceló su medida. 

Desde su campaña electoral de Trump ha mantenido una polémica política contra los migrantes a los que ha tildado de ser delincuentes y de representar una amenaza para EE.UU. En esta vía, ha planeado diversas medidas como la construcción de “un muro” en la frontera con México, la militarización de esa zona limítrofe y la separación de padres de hijos que habían logrado entrar en suelo estadounidense.

La semana pasada, López Obrador reiteró que si EE.UU. quiere frenar el flujo migratorio debería aumentar sus inversiones en Centroamérica.

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