• Los manifestantes iraquíes se filtran en un edificio oficial mientras se manifiestan contra el Gobierno iraquí en Basora, 6 de septiembre de 2018.
Publicada: viernes, 7 de septiembre de 2018 7:39

Los grupos de la Resistencia Islámica de Irak aseguran que el incendio de las sedes gubernamentales en la ciudad de Basora es un escenario saudí-estadounidense.

“Incendiar las sedes de las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) en la ciudad de Basora (sur) es un escenario saudí-estadounidense para generar caos en el país, así como es un intento para vengarse de las fuerzas populares, quienes frustraron el proyecto de EE.UU. y Arabia Saudí en el país”, declararon el jueves grupos de la Resistencia Islámica de Irak en un comunicado.

Las formaciones que fueron blanco de ataques, entre las que se destaca la Organización Badr, integra la coalición Al-Fath (La Conquista), la segunda más votada en los comicios legislativos del pasado mes de mayo.

La nota también responsabilizó al premier iraquí, Haidar al-Abadi, del deterioro de la situación y la creciente violencia en la ciudad sureña y le pidió su inmediata renuncia.

Incendiar las sedes de las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) en la ciudad de Basora es un escenario saudí-estadounidense para generar caos en el país, así como es un intento para vengarse de las fuerzas populares, quienes frustraron el proyecto de EE.UU. y Arabia Saudí en el país”, declararon los grupos de la Resistencia Islámica de Irak.

Manifestantes iraquíes toman un puesto militar en la ciudad Basora mientra se manifiestan contra el Gobierno iraquí, 6 de septiembre de 2018.

 

Medios iraquíes informaron el jueves que algunos partidarios del extinto partido Baas (agrupación política iraquí a la que pertenecía el exdictador ejecutado Sadam Husein) se infiltraron entre los manifestantes y han generado caos en Basora.

La provincia de Basora, la más rica en hidrocarburos del país y sin embargo una de las que cuenta con infraestructuras más deficientes, es el escenario de protestas sociales desde el pasado martes en las que ya han muerto ocho personas.

Las marchas que denuncian la negligencia de la clase política, estallaron en un contexto de escasez de agua, de electricidad y de empleo, y se reavivó por una crisis sanitaria que llevó a más de 30 000 personas a ser hospitalizadas por intoxicación con agua contaminada.

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