El 2023 no ha sido un buen año para la democracia en Guatemala, las elecciones generales que se celebraron en primera vuelta el 25 de junio le dieron pie a la peor crisis que ha experimentado el país desde la apertura democrática, uno de los hechos que marcaron la agenda antes de los comicios fue la expulsión de varios partidos políticos con posibilidades de llegar a segunda vuelta, incluido el único partido con bases campesinas e indígenas.
Luego de los resultados de la primera vuelta se vino una ola de ataques por medio del Ministerio Público y de los órganos del estado, además de la Corte de Constitucionalidad y de la Corte Suprema de Justicia en contra del partido semilla.
En segunda vuelta el 20 de agosto se proclamó como presidente Bernardo Arévalo y los ataques contra él y su partido arreciaron, ello desencadeno una ola de manifestaciones a lo largo y ancho del país exigiendo la renuncia de la fiscal General del Ministerio Público y otros altos funcionarios por estar en contra de los resultados electorales, el presidente electo advirtió un golpe de estado que hasta ahora sigue en pie.
Los ataques contra la prensa y contra los defensores de derechos humanos se convirtieron en una constante, mientras las amenazas y la persecución sistemática desde el aparato estatal obligó a comunicadores, periodistas, jueces y ortos exfuncionarios a buscar el exilio.
Luego de cuatro años de mantenerse de manera ilegítima en el poder, por fin el Congreso de la República relevó a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y magistrados de salas de apelaciones, además por orden de la suprema corte se garantizó el cambio de mando el próximo 14 de enero, el binomio presidencial electo llega debilitado, sin representación en el congreso y con un Ministerio Público que advierte que no descansará hasta verlo tras las rejas.
Los sucesos y conflictos del 2023 están plagados de corrupción, impunidad y persecución desde el aparato estatal, la violencia se incrementó, la desnutrición y la pobreza también, la educación se deterioró y la justicia por ahora se encuentra al servicio de mercenarios y del denominado pacto de corruptos, la tiranía con la que concluye su mandato el presidente Alejandro Giamattei no tiene comparación en la historia reciente del país.
Miguel Salay, Ciudad de Guatemala.
drm/tqi
