• Los “chalecos amarillos” vuelven a las calles con sus demandas
Publicada: sábado, 26 de enero de 2019 10:56
Actualizada: miércoles, 30 de enero de 2019 1:57

Los “chalecos amarillos” entran este sábado en la 11ª semana de protestas contra la política capitalista del Gobierno francés, presidido por Emmanuel Macron.

Los manifestantes del movimiento “chalecos amarillos” han tomado hoy las calles de París, la capital, pese a la advertencia del Gobierno de Macron, quien aseguró que reforzará el arsenal legislativo que limita el derecho a manifestarse.

Cientos de indignados, que portaban banderas nacionales y pancartas para defender sus demandas, se han congregado en la avenida de Champs Élysées para luego marchar hacia la plaza de Bastille.

Los efectivos y los vehículos policiales y blindados también se han desplegado en la zona, en posición de espera.

Los “chalecos amarillos” aseguran que continuarán las movilizaciones hasta que logren sus objetivos y reciban una “respuesta” para sus demandas socio-económicas.

Las marchas de los llamados “chalecos amarillos” no transcurren pacíficamente. Desde el inicio de las marchas en noviembre de 2018, se han producido fuertes choques entre la Policía y los manifestantes, que han dejado 10 muertos, centenares de heridos y cientos de detenidos.

En un intento por superar la crisis y poner fin a la ola de protestas consecutivas de cada sábado, Macron ha intentado diferentes opciones, desde proponer el diálogo a los indignados hasta amenazarlos con severas consecuencias. Sin embargo, las estrategias del joven mandatario no han dado de momento resultados.

 

¿Quiénes son los “chalecos amarillos”?

El movimiento de los llamados “chalecos amarillos” surgió en noviembre de 2018 contra la subida del precio del combustible, pero rápidamente comenzó a defender causas más amplias, entre otras las relacionadas con los impuestos y el derecho a un referendo de iniciativa ciudadana. Actualmente, de hecho, se movilizan contra las elites parisinas, que Macron encarna como arquetipo.

Este movimiento, sin embargo, continúa sin organización, sin dirección ni portavoces oficiales, a ello se suma la división entre los participantes de las movilizaciones callejeras.

Pese a todo, entre el 70 y el 80% de los franceses dice apoyar o comprender el movimiento, al que hasta ahora contemplan con simpatía.

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