En el vigesimoprimer sábado consecutivo, los llamados chalecos amarillos han salido a las calles de París y otras ciudades francesas para expresar su rechazo a las capitalistas políticas económicas del Gobierno del presidente Macron.
Para evitar disturbios en lugares señalados, las autoridades francesas prohibieron nuevamente las concentraciones en los Campos Elíseos, así como frente a la Asamblea Nacional y el Palacio del Elíseo. Además, se desplegó un amplio dispositivo de seguridad.
Aunque en un principio las marchas transcurrieron en plena calma, sin embargo, como en ocasiones anteriores, se han registrado enfrentamientos entre la Policía antidisturbios y los manifestantes. Las fuerzas de seguridad han utilizado gases lacrimógenos para dispersar a las multitudes.
El movimiento de los chalecos amarillos surgió en noviembre de 2018 para oponerse a una subida del precio del combustible, pero después defendió causas más amplias relacionadas con los impuestos, el derecho a un referendo de iniciativa ciudadana, etc.
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