Ríos como el Gironda se han desbordado, inundando pueblos y carreteras, mientras que los cortes de electricidad afectan a alrededor de 850 000 hogares.
La erosión costera y los daños a árboles, viviendas e infraestructuras se extienden hasta Italia y España, lo que pone de manifiesto la creciente intensidad y frecuencia de las tormentas relacionadas con el cambio climático.
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