Dos de los sindicatos más grandes de Italia, la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) y la Unión Italiana del Trabajo (UIL), organizaron una huelga general para protestar contra las políticas económicas y presupuestarias del Gobierno de Draghi.
Las protestas se realizaron en las plazas de cinco ciudades del país, entre ellas Roma, Bari y Milán y acusaron al Gobierno de presentar unos presupuestos insatisfactorios y de ignorar los problemas de los peor pagados ante el aumento de los costos de la energía.
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