El ministro principal galés, Rhun ap Iorwerth, de Plaid Cymru, ejercerá el lunes de anfitrión para su homólogo en Escocia, John Swinney, del Partido Nacionalista Escocés (SNP) y su contraparte norirlandesa, Michelle O´Neill, del izquierdista Sinn Féin, aunque lo harán en calidad de líderes de sus respectivos partidos, todos ellos con aspiraciones independentistas, más que como jefes de los Gobiernos regionales británicos.
El encuentro apunta a consolidar una posición conjunta frente al Gobierno británico. Los partidos preparan una declaración en la que defenderán el derecho de sus territorios a decidir su futuro mediante consultas populares y reclamarán mayores competencias frente al poder central de Westminster.
Uno de los dirigentes que elevó el tono antes de la reunión fue John Swinney. El líder escocés aseguró que la situación actual del Reino Unido no es sostenible y destacó que, por primera vez, Escocia, Gales e Irlanda del Norte están encabezadas por ministros principales partidarios de modificar profundamente su relación constitucional con Londres.
El debate sobre la integridad territorial del Reino Unido se mantiene abierto en sus distintas naciones constitutivas. Escocia celebró en 2014 un referéndum de independencia, en el que el 55 % votó por permanecer en el Reino Unido, aunque el independentismo sigue teniendo un peso importante y el Gobierno escocés continúa reclamando una nueva consulta. En Gales, el partido independentista Plaid Cymru ganó las elecciones al Parlamento galés de mayo de 2026, aunque ha descartado celebrar un referéndum durante la actual legislatura.
En Irlanda del Norte, el debate gira en torno a una eventual reunificación con Irlanda. El Acuerdo de Viernes Santo de 1998 contempla la posibilidad de celebrar una consulta si el Gobierno británico considera probable una mayoría favorable a la unidad irlandesa. El debate ha cobrado fuerza recientemente, aunque el Gobierno británico ha descartado por ahora convocarla.
La cumbre tendrá lugar dos días después de que Donald Trump declarara que le “encantaría” ver una Irlanda unida. Durante una visita a Dublín el sábado, afirmó que la unión de Irlanda del Norte con la República sería “algo magnífico” y preguntó: “¿Cómo puede ser malo?”.
Según medios, el memorando de entendimiento compromete a sus partidos a cooperar en cuatro áreas: la economía, la energía, Europa y la cooperación internacional y la autodeterminación.
Las tres partes estarán de acuerdo en que sus naciones deben formar parte de la UE: Escocia y Gales como nuevos miembros e Irlanda del Norte como parte de la República de Irlanda. Además, se comprometerán a fortalecer las relaciones con sus vecinos europeos mientras se preparan para la independencia.
La parte del acuerdo centrada en la economía argumentará que el modelo económico del Reino Unido no funciona para los ciudadanos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte.
Con todo, la reunión de Cardiff no implica que la ruptura del Reino Unido sea inmediata ni garantiza la convocatoria de referendos. Sin embargo, sí supone una señal política importante: los movimientos nacionalistas de tres de las cuatro naciones que integran el país intentarán coordinar sus reclamos y aumentar la presión sobre Londres para que el debate por la independencia vuelva a las urnas.
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