• Un misil disparado por el sistema de cohetes de artillería de alta movilidad (HIMARS, por sus siglas en inglés), de fabricación estadounidense, captado en pleno lanzamiento.
Publicada: miércoles, 5 de octubre de 2022 3:32

El Pentágono no para de avivar el fuego del conflicto en Ucrania. Dice que Kiev podría atacar, con los HIMARS de EEUU, todo objetivo ruso, incluso en Crimea.

La subsecretaria adjunta de Defensa para Rusia, Ucrania y Eurasia, Laura Cooper, afirmó el martes que las tropas ucranianas estaban avanzando en la región de Járkov y más hacia el sur, en torno a Jersón, una de las cuatro zonas que votaron a favor de unirse a la Federación Rusa.

El domingo el presidente ruso, Vladímir Putin, envió los textos de adhesión de las cuatro nuevas regiones del país euroasiático (Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia) para su aprobación en el Parlamento, esas zonas constituyen el 15 % del territorio ucraniano. 

Ante tal circunstancia y para elevar el moral de las tropas ucranianas en el campo de batalla, el presidente de EE.UU., Joe Biden, anunció el martes un nuevo paquete de ayuda a Ucrania por valor de $625 millones, lo que incluye sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad (HIMARS, por sus siglas en inglés), equipos militares y otras municiones.

Al respecto, Cooper afirmó que las nuevas armas están destinadas a proporcionar la “capacidad adicional y las municiones que necesita” Kiev para continuar los combates con Rusia en el este y sur de su territorio.

 

Sobre la solicitud de Ucrania para recibir misiles de largo alcance estadounidenses, conocidos como Sistemas de Misiles Tácticos del Ejército (ATACMS, por sus siglas en inglés), Cooper señaló que el país europeo no necesita tales armas, ya que puede alcanzar “la gran mayoría de los objetivos [rusos] en el campo de batalla”, incluso en Crimea, con los cohetes de corto alcance estadounidenses de los que ya se ha dotado.

Estas palabras, más que un espaldarazo parecían una insinuación de Washington para empujar a Kiev hacia un nuevo frente de batalla con Rusia, es decir en Crimea —una línea roja para Moscú—.  

Rusia ha advertido una y otra vez que un ataque ucraniano a la península de Crimea constituye la llegada del día del “juicio final”. Crimea fue anexionada a la Federación Rusa tras un referéndum en 2014 en el que el 96,77 % de la población estuvo a favor de la reincorporación.

Moscú ha avisado a Kiev y sus aliados occidentales que cualquier invasión a Crimea se considera como una declaración de guerra al país euroasiático, especificando su respuesta a estas amenazas.

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