En una carta enviada el domingo al secretario general de la ONU y a los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), Seyed Abás Araqchi describió los recientes ataques contra las instalaciones nucleares civiles de Irán como casos de crímenes de guerra y agresión contra la paz internacional, y añadió que Irán debe ser compensado íntegramente por los ataques.
Afirmó que los ataques dirigidos contra instalaciones en Natanz, en el centro de Irán, y contra zonas cercanas a la central nuclear de Bushehr, en la costa del Golfo Pérsico, constituían una violación de la Carta de las Naciones Unidas, del Estatuto de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y de las normas imperativas del derecho internacional.
Haciendo referencia al texto de las leyes y reglamentos de la ONU, el canciller iraní aseveró que “el Estado responsable de tal acto internacionalmente ilícito tiene la obligación de cesar dicho acto, ofrecer garantías adecuadas de no repetición, reparar íntegramente el daño causado por el acto internacionalmente ilícito e indemnizar por los perjuicios ocasionados”.
Araqchi también pidió al Consejo de Seguridad que exigiera al régimen israelí que se adhiriera al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
“El Consejo de Seguridad debe hacer cumplir sus resoluciones anteriores con respecto al régimen y, en consecuencia, exigir que el régimen israelí renuncie a la posesión de armas nucleares y se adhiera sin demora a todos los instrumentos internacionales jurídicamente vinculantes que prohíben las armas de destrucción masiva”, decía su carta.
La carta llega un día después de que Irán dijera que parte de sus instalaciones nucleares en Natanz habían sido atacadas el sábado durante la agresión conjunta entre Estados Unidos e Israel contra el país.
Esta no es la primera vez que la instalación de Natanz ha sido blanco de ataques estadounidenses e israelíes. La instalación fue atacada anteriormente durante la guerra en curso, así como en la agresión de junio pasado contra el país persa.
Estados Unidos y el régimen israelí lanzaron su agresión militar conjunta contra Irán el 28 de febrero, tras la guerra que libraron en junio del año pasado, en que atacaron tres sitios nucleares iraníes, entre otros objetivos. Ambos conflictos se desencadenaron mientras Teherán mantenía conversaciones diplomáticas indirectas con Washington sobre su programa nuclear pacífico.
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