• El presidente egipcio, Abdel Fatah al-Sisi (izq.), en una ceremonia en Viena, 17 de diciembre de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: martes, 1 de enero de 2019 19:11

Los partidarios del presidente egipcio, Abdel Fatah al-Sisi, piden cambios constitucionales para que el jefe de Estado pueda permanecer en el poder hasta 2026.

En una entrevista concedida este martes a la agencia francesa de noticias AFP, Muhamad Fuad, legislador del partido Wafd —próximo al Gobierno egipcio—, ha anunciado que a su formación le gustaría que Al-Sisi continuase al frente del país.

“Este tema se lleva discutiendo por un tiempo en todo Egipto, no solo en el Parlamento”, ha declarado Fuad, para luego agregar que el Gobierno aún no ha iniciado el debate parlamentario pertinente al respecto.

Por su parte, el domingo, el periódico estatal egipcio Al-Akhbar afirmó en su editorial que espera que en 2019 se produzca “el comienzo de una reforma política tardía” para asegurar el futuro presidencial de Al-Sisi.

En la editorial se dice que esto “preservaría todos los beneficios de la gente en términos de seguridad, estabilidad y recuperación económica, en los últimos cinco años”.

La controvertida propuesta de que el actual presidente de Egipto permanezca en el poder un tercer mandato consecutivo ha sido fuertemente criticada por los opositores y las ONG, que expresaron su descontento en las redes sociales.

Este tema se lleva discutiendo por un tiempo en todo Egipto, no solo en el Parlamento”, declara Muhamad Fuad, legislador del partido Wafd (próximo al Gobierno egipcio), sobre posibles cambios en la Constitución para que Abdel Fatah al-Sisi pueda permanecer en el poder hasta 2026.

 

El 8 de diciembre, varios abogados egipcios anunciaron que habían presentado un caso ante un tribunal de El Cairo, la capital egipcia, para obligar al Parlamento a debatir la enmienda del artículo 140 de la Constitución del país, que prohíbe a Al-Sisi postularse para un tercer mandato.

Al-Sisi llegó al poder en junio de 2014 como presidente, un año después de liderar a los militares para derrocar al primer presidente elegido democráticamente, Muhamad Mursi, en un golpe de Estado.

El mandatario egipcio tiene por delante dos desafíos importantes que afrontar: la recuperación económica y la seguridad, particularmente en la península del Sinaí (noreste), donde una banda terrorista, que se afilió al grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), impera a sus anchas matando a efectivos de seguridad y a civiles por igual.

Por otro lado, grupos de derechos humanos y activistas han acusado reiteradamente a Al-Sisi de violar las libertades públicas y de reprimir a los opositores.

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