Lejos de ser un símbolo de la democracia, la Casa Blanca se ha convertido en el emblema de la violación a los derechos humanos; por ello, 22 años después, este grupo de activistas sigue denunciando la existencia y operaciones de la infame prisión de Guantánamo. Un territorio ilegalmente ocupado por EEUU en Cuba, pero que sirve como un centro de torturas y horror.
Desde 2002, más de 779 personas han pasado por estas instalaciones. Bajo la justificación de la supuesta “Guerra contra el Terror” y posteriormente, so pretexto de la Seguridad Nacional, el gobierno estadounidense ejerce la muerte, tortura y el terrorismo de estado. Una escena que los medios corporativos prefieren callar.
Analistas presentan la siguiente interrogante: ¿Qué se puede esperar de un gobierno y una administración que financia y apoya abiertamente el genocidio y un nuevo intervencionismo bélico? Esta vez en Yemen, uno de los países más pobres de la tierra. En este sentido, Guantánamo, la tortura, sus abusos y terrible historial, se convierten en solo una de las aristas de cómo Estados Unidos pretende ignorar la existencia de los DDHH y el derecho internacional.
Marcelo Ali Sánchez, Washington.
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