• Un Policía vigila ante la embajada de Estados Unidos en La Paz (la capital administrativa de Bolivia).
Publicada: miércoles, 13 de noviembre de 2019 18:12
Actualizada: miércoles, 13 de noviembre de 2019 19:20

Estados Unidos ubica a Bolivia en el nivel de Siria y Yemen cuando colocó al país latinoamericano en la lista roja de destinos a los que aconseja “no viajar”.

A través de un comunicado, el Departamento de Estado norteamericano ordenó el martes “la salida de los familiares del personal diplomático” estadounidense y autorizó a su vez “la retirada de los empleados de no emergencia del Gobierno de Estados Unidos debido a la inestabilidad política en Bolivia”.

La Administración del país norteamericano indicó que tiene una capacidad limitada para proporcionar servicios de emergencia a ciudadanos estadounidenses en Bolivia.

En su comunicado, el Departamento de Estado instó a no viajar a territorio boliviano debido a los “disturbios” registrados en el marco de la crisis desatada tras las elecciones celebradas el pasado 20 de octubre. 

Con esta alerta, ahora, Bolivia figura en el “nivel 4: no viajar” que sirve para catalogar a los países más “peligrosos”, según Washington, e incluye también a Corea del Norte, Irak y Somalia, entre otros.

 

Esta alerta de viajes se emite contra Bolivia, país que se situaba entre los países más seguros de Iberoamérica bajo el Gobierno de Evo Morales, pese a que el mismo Estados Unidos- según diferentes círculos políticos, es un actor que impulsó la violencia postelectoral y el golpe de Estado que resultó en la renuncia del presidente boliviano.

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Un día antes que Morales dimitiera, el politólogo Noam Chomsky aseguró que Estado Unidos está detrás del golpe de Estado de la oposición para derrocar al presidente boliviano. Chosmky alertó que el centro de operaciones de la embajada estadounidense en La Paz (la capital administrativa de Bolivia) dejó entrever dos planes en el país suramericano: “el ‘plan A’, un golpe de Estado, y el ‘plan B’, el asesinato de Morales”.

Además, el Gobierno de Estados Unidos fue el primero en reconocer a la senadora opositora Jeanine Áñez, quien se autoproclamó el martes presidenta interina de Bolivia, pese a no cumplir con los requisitos constitucionales, tras la renuncia forzada por los militares de Morales.

Las reacciones a lo ocurrido, a lo largo y ancho del mundo, se inclinaron por hablar de un golpe de Estado en Bolivia, con la excepción de Estados Unidos, país que celebró lo sucedido y aplaudió la actuación de las Fuerzas Armadas contra Morales.

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