La intención de los Estados Unidos por prolongar su hegemonía global a pesar de la decadencia de su élite política ha quedado clara en las palabras del secretario de Estado Marco Rubio frente a sus aliados europeos durante la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich.
Pero esa herencia a la que se refiere Rubio tiene otras connotaciones en la región latinoamericana, un escenario en que el país del norte se comporta como un mandamás a través de su política injerencista.
Además del chantaje denunciado por este diputado, la filtración en medios estadounidenses del fallo judicial contra la administración china de dos puertos antes de ser publicado en Panamá es otro ejemplo de esta intrusión que convierte al país en una especie de proxy del conflicto entre ambas potencias.
Y esta política es rechazada desde distintos sectores por intentar posicionarse a través de ambigüedades históricas y subordinación.
John Alonso, Panamá.
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