• Misiles balísticos DF-21D de China en un desfile militar en Pekín, la capital. (Foto: Reuters)
Publicada: viernes, 1 de febrero de 2019 14:42

El objetivo de la retirada de EE.UU. del Tratado INF es prepararse para hacer frente a la potencia balística de China, estima un ex alto funcionario ruso.

“Evidentemente, el principal objetivo de los Estados Unidos en relación con su retirada de ese tratado (el de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio) es China”, ha declarado el exsecretario del Consejo de Seguridad de Rusia Andréi Kokoshin, citado hoy viernes por la agencia de noticias rusa Sputnik.

Pekín, ha señalado Kokoshin, dispone en la actualidad de “un sistema de misiles de alcance medio y más corto de más de mil unidades apuntando a las aguas del mar de China Meridional y al mar de China Oriental”.

Estos misiles chinos “no permiten que los Estados Unidos entren impunemente en esas aguas utilizando grupos de ataque de portaaviones”, ha añadido el antiguo responsable.

Además, ha indicado, China tiene una cantidad significativa de armas de alta precisión, principalmente misiles balísticos, que “son capaces de alcanzar los portaviones y bases militares estadounidenses en la región”.

Evidentemente, el principal objetivo de los Estados Unidos en relación con su retirada de ese tratado (el de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio) es China”, señala el exsecretario del Consejo de Seguridad de Rusia Andréi Kokoshin.

 

EE.UU. tiene por tanto intención de retirarse del Tratado INF porque le ata las manos a la hora de desplazar armas de medio y corto alcance en la región Asia-Pacífico, según Kokoshin. 

Washington ha fijado el 2 de febrero como fecha del inicio de su salida del tratado, por más que el Kremlin ha advertido de las peligrosas consecuencias que tendrá la medida.

Para justificar el abandono, el Gobierno estadounidense afirma que la decisión se tomó en reacción a un presunto incumplimiento de las disposiciones del tratado por parte de Rusia, que a su vez acusa a Washington de “ignorar” todas las propuestas “constructivas” de Moscú para salvar el acuerdo.

Este fue suscrito en 1987 entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y a juicio de numerosos analistas es de importancia vital para preservar la seguridad mundial.

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