• El senador estadounidense John McCain y la líder del grupo terrorista Muyahedin Jalq, Maryam Rayavi, en una reunión, 14 de abril de 2017.
Publicada: domingo, 29 de julio de 2018 9:15

La decisión política de la Administración de EE.UU. de apoyar al grupo antiraní terrorista Muyahedin Jalq, asesino de estadounidenses, está condenada al fracaso.

En una entrevista telefónica concedida el sábado a la agencia iraní de noticias IRNA, el exsubsecretario de Estado de Estados Unidos Richard Murphy consideró como un fiasco el intento del Gobierno del presidente Donald Trump para alinearse con el grupúsculo terrorista Muyahidín Jalq (MKO, por sus siglas en inglés) en busca de crear disturbios en Irán.

“Recuerdo al grupo (MKO) en los primeros años de su fundación. Sus miembros asesinaron a varios ciudadanos estadounidenses. Este grupo siempre ha sido impopular en Teherán”, rememoró el exdiplomático al medio iraní.

En el tema de la confrontación histórica entre Washington y Teherán, el MKO no es una pieza particularmente importante, señaló Murphy, mientras restó importancia al hecho que algunas de las corrientes conservadoras en EE.UU. apoyen a los referidos terroristas con el objetivo de conseguir supuestos beneficios y concesiones por parte del país persa en unas eventuales negociaciones.

Recuerdo al grupo (terrorista Muyahidín Jalq) en los primeros años de su fundación. Sus miembros asesinaron a varios ciudadanos estadounidenses. Este grupo siempre ha sido impopular en Teherán”, dice el exsubsecretario de Estado de Estados Unidos, Richard Murphy.

El funcionario estadounidense precisó que esta política de la Casa Blanca fracasará si espera que los iraníes, por muy descontentos que estén con la actual coyuntura económica en el país, se unan a los disturbios antigubernamentales que desde Washington se planea para debilitar al Ejecutivo iraní, presidido por Hasan Rohani.

Dada la impopularidad del MKO entre la población iraní, que no se olvida de los atroces atentados terroristas provocados por elementos de esta organización en la década de los ochenta, la medida desestabilizadora de EE.UU. será vana.

Tras la salida unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear suscrito en 2015 por Irán y el entonces Grupo 5+1, integrado por EE.UU., el Reino Unido, Francia, China y Rusia más Alemania, Trump quiere sentarse a negociar con Teherán nuevos términos que, según él, no se contemplan en el actual pacto.

Una posición que no solo es rechazada por Irán sino que por el resto de los firmantes del acuerdo. Esta circunstancia ha obligado a Washington a buscar herramientas de presión sobre Teherán, como el apoyo al MKO, a fin de que la República Islámica acepte las imposiciones estadounidenses.

krd/ctl/msf

Comentarios