Dicha sentencia, aprobada con cinco votos a favor (todos conservadores) y tres en contra, especifica que los inmigrantes que se encuentran en centros de detención ya no tienen derecho a audiencias periódicas para evaluar su reclusión y ver si es posible darles la libertad provisional.
De este modo, advierten varios activistas, se abre la puerta a la detención indefinida de inmigrantes, lo que supondría una grave y legalizada violación de los derechos de los indocumentados.
En su sentencia, escrita por el juez conservador Samuel Alito, el Tribunal Supremo ha determinado que “las autoridades migratorias están autorizadas a detener a algunos extranjeros en el curso de los procedimientos migratorios mientras determinan si esos inmigrantes pueden estar legalmente en el país”.
El Tribunal Supremo ha determinado que “las autoridades migratorias están autorizadas a detener a algunos extranjeros en el curso de los procedimientos migratorios mientras determinan si esos inmigrantes pueden estar legalmente en el país”, se lee en la sentencia escrita por el juez conservador Samuel Alito.
Stephen Breyer, uno de los magistrados discrepantes, ha esgrimido en un escrito que recortar los derechos de los inmigrantes detenidos viola las garantías contempladas en la Constitución de Estados Unidos, por lo que se debería reconsiderar tal decisión.
La nueva Administración estadounidense, al mando del presidente Donald Trump, ha adoptado una línea de máxima dureza contra los inmigrantes. De hecho, planea llevar a cabo deportaciones en masa de indocumentados y hasta, posiblemente, de los migrantes que llegaron y están en EE.UU. por vía legal.
La política migratoria de Trump, que afecta a varios países del mundo, ha generado un aluvión de rechazo y críticas tanto dentro de EE.UU. como en todo el mundo. Los críticos tachan de racismo la postura hacia los inmigrantes del inquilino de la Casa Blanca.
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