La guerra contra Irán ha costado a Estados Unidos al menos 38 000 millones de dólares hasta finales de julio y se prevé que siga alimentando la inflación, mientras el agotamiento de las reservas de armamento clave podría limitar la capacidad de Washington para responder a otra gran confrontación, según una evaluación publicada el martes por la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés).
La evaluación ha advertido de que los costes directos de la agresión lanzada por Estados Unidos y el régimen israelí el 28 de febrero podrían seguir aumentando ante las continuas violaciones de Washington contra la República Islámica y las represalias que Teherán mantiene en curso.
La mayor parte del gasto corresponde a las municiones, y se prevé que cada mes se destinen otros entre 2000 y 3000 millones de dólares, ha señalado el informe.
Daños a las bases estadounidenses excluidos
La elevada estimación se obtuvo incluso sin tener en cuenta los daños que las represalias iraníes han estado causando en los puestos estadounidenses desplegados por toda la región de Asia Occidental.
La CBO, entretanto, ha indicado que el déficit que afecta a las reservas estadounidenses de misiles y armas de defensa aérea podría adquirir especial gravedad, al señalar que Irán dispone de una cantidad considerable de misiles.
La agencia también ha puesto de manifiesto que reponer las reservas de armamento agotadas podría tardar cinco años o más.
“Los interceptores de defensa antimisiles escasean porque se han producido a un ritmo relativamente bajo”, ha recalcado, al precisar que el Departamento de Guerra de Estados Unidos dispone de un inventario “limitado” de este tipo de misiles.
Un informe del inspector general del Departamento de Guerra publicado el lunes había llegado igualmente a la conclusión de que el gasto de municiones contra Irán había “provocado déficits estratégicos en las reservas”.
La CBO ha constatado que cada interceptor Patriot y SM-6 cuesta aproximadamente 4 millones de dólares, mientras que los interceptores THAAD cuestan unos 12 millones y los SM-3 pueden alcanzar aproximadamente 28 millones de dólares por unidad.
Inflación y costes a largo plazo
La CBO ha estimado que la guerra podría elevar aproximadamente medio punto porcentual la tasa de inflación de Estados Unidos a comienzos del próximo año, principalmente debido al aumento de los precios de la energía provocado por las interrupciones del suministro.
La República Islámica ha cerrado el estratégico estrecho de Ormuz en represalia por la agresión, además de dirigir sus represalias contra la red logística estadounidense en la región, entre otros objetivos hostiles.
También se prevé que el coste final supere la actual estimación de 38 000 millones de dólares, ha advertido la CBO, incluso sin contabilizar los gastos derivados de los ataques de represalia iraníes contra intereses estadounidenses en países como Baréin, Kuwait, Catar y Jordania.
“No es un análisis real del coste de la guerra”
La agencia también ha excluido los costes de la atención médica a largo plazo y las prestaciones por discapacidad para los veteranos heridos, en medio de informes que señalan que las represalias iraníes han dejado heridos a más de 800 militares estadounidenses.
“Contabilizar las municiones utilizadas mientras se deja fuera la atención y las prestaciones de los veteranos no es un análisis real del coste de la guerra”, ha afirmado el congresista Mark Takano. “Es una factura que posteriormente se envía a los veteranos y a los contribuyentes”, ha remarcado.
hnb
