Según un informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Defensa estadounidense (el Pentágono), el coste estimado de la guerra contra Irán ha ascendido a 33 400 millones de dólares, equivalentes a unos 28 919 millones de euros, hasta el 29 de junio. Esta cifra no ha incluido buena parte de los gastos correspondientes a las operaciones desarrolladas durante el verano.
Más de 22 300 millones de dólares, alrededor de dos tercios del gasto total, han correspondido al consumo de municiones, según el informe.
El documento ha advertido de que el elevado ritmo de utilización de armamento ha provocado déficits estratégicos en los arsenales estadounidenses y ha puesto de manifiesto “cuellos de botella” en la base industrial encargada de producir y reponer las municiones.
Asimismo, el Pentágono también ha señalado que trabaja para acelerar la adquisición y producción de armamento, así como para incrementar las reservas de materiales y componentes considerados críticos.
El informe ha destacado las dificultades para determinar el coste total de la guerra, ya que el Congreso estadounidense no había asignado inicialmente una partida presupuestaria específica para financiar la guerra contra Irán.
La Casa Blanca había solicitado al Congreso 87 600 millones de dólares en fondos adicionales, de los cuales unos 67 100 millones estaban destinados al Departamento de Guerra, principalmente para cubrir las necesidades derivadas de la guerra contra Irán.
Además del impacto económico, el informe ha reconocido importantes pérdidas humanas y materiales para las fuerzas estadounidenses. Hasta el periodo analizado, 18 militares estadounidenses han muerto y más de 400 han resultado heridos, mientras varias aeronaves y edificios de bases estadounidenses en Asia Occidental han sufrido daños.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una guerra a gran escala y no provocada contra Irán. Las Fuerzas Armadas iraníes llevaron a cabo 100 operaciones de represalia con misiles y drones contra objetivos militares estadounidenses e israelíes durante más de 40 días, lo que provocó daños significativos.
Durante dicha agresión, las fuerzas iraníes lograron interceptar y derribar varios aviones de combate, misiles y drones hostiles, lo que refleja la disposición de Irán para defender su espacio aéreo. La red integrada de defensa aérea del país destruyó unos 170 drones enemigos, según autoridades iraníes.
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