La madrugada del viernes, el comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, y el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, fueron asesinados en un ataque aéreo lanzado por Estados Unidos contra los vehículos en los que viajaban cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad (capital iraquí).
El motivo tras este asesinato no es otro que la debilidad del aventurismo agresivo de EE.UU. en el oeste de Asia. El presidente de EE.UU., Donald Trump, subrayó en 2017 que Washington gastó siete billones de dólares en la región sin obtener nada a cambio.
La lucha efectiva contra los grupos terroristas, como el EIIL (Daesh, en árabe), en Irak y Siria fue otro logro glorioso del teniente general Soleimani, quien informó en 2017 al Líder de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, de la victoria de la Resistencia en la lucha contra esta banda ultraviolenta.
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