Publicada: viernes, 29 de agosto de 2025 8:01

La reunión en la Casa Blanca entre Donald Trump, Jared Kushner y Tony Blair, un encuentro como un nuevo capítulo dentro del proyecto colonialista sionista que impulsa la ocupación israelí sobre la patria palestina.

Por Abu Faisal Sergio Tapia

Estamos ante una clara continuación del genocidio que perpetúa el régimen de ocupación en Gaza, agravado y respaldado directamente por el imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN históricamente.

Las masacres indiscriminadas, los bombardeos constantes, y el bloqueo total constituyen crímenes de guerra flagrantes que intentan destruir la vida y dignidad de nuestros hermanos en Gaza, dándole tiempo Washington al criminal genocida Netanyahu para terminar el plan de la agenda de muerte, además del Acuerdo de Abraham del expansionismo colonialista de la ocupación para Asia Occidental que viene por detrás con la anexión de Cisjordania y la agresión sobre Al-Quds la capital palestina ocupada.

La reunión buscó reafirmar el plan colonialista de posguerra para Gaza, deliberando sobre cómo gobernar la Franja sin el liderazgo del pueblo palestino. Esto es parte del intento de reestructurar la realidad política y social de Gaza para imponer un orden que sirva única y exclusivamente a los intereses de la potencia ocupante y sus aliados, con la complacencia de gobiernos títeres y exlíderes como Tony Blair, responsable directo del dolor y la destrucción en nuestra región desde sus políticas en Irak y Palestina, y la posibilidad de nombrarlo como alto comisionado bajo cobertura estadounidense-israelí para supervisar la administración de la Franja de Gaza.

Desde la perspectiva geopolítica palestina, esta reunión no es más que un intento descartado de consolidar el proyecto de ocupación y colonización que busca fragmentar el territorio palestino. No se trata de paz ni prosperidad para el pueblo palestino, sino de un esquema de una arquitectura diseñada para perpetuar el apartheid, el exterminio y el genocidio.

El llamado “fin a la guerra” que Trump menciona no tiene validez cuando sus acciones y las de su administración continúan financiando y facilitando la maquinaria militar israelí que masacra civiles indefensos en Gaza, que ha dejado ya el 10% de la población de la Franja de Gaza, en su mayoría mujeres y niños. La hipocresía de estas declaraciones contrasta con la realidad del aumento de sufrimiento, desplazamientos forzados y destrucción sistemática.

Además, el ofrecimiento de incrementar la ayuda alimentaria y los planes de reconstrucción están condicionados y funcionan como herramientas para legitimar la ocupación y dividir y matar, sin garantizar la justicia ni los derechos de la nación palestina. La reconstrucción bajo estas premisas es una trampa: significa reconstruir bajo ocupación, sin soberanía ni dignidad.

Por otro lado, la reunión de Blair con Mahmud Abás muestra la complicidad entre ciertas facciones palestinas y el libreto impuesto desde Washington y Londres, que busca la fragmentación política, debilitar la resistencia palestina y abrir las puertas a la intervención y control de la agenda occidental hegemónica sobre las tierras y vidas palestinas.

La política de Kushner conocido como el padrino de los acuerdos económicos que busca invertir económicamente en la Franja de Gaza, incluida la explotación de gas en alta mar y el establecimiento del Canal Ben Gurion como alternativa al canal de Suez, demuestra la intención de transformar Gaza en una zona económica internacional supervisada por Israel y Estados Unidos  y  el nefasto Blair, en alianza con el régimen israelí, continúa ignorando los derechos fundamentales del pueblo palestino y busca normalizar la ocupación mediante un gobierno títere en Gaza, eliminando la legitimidad de las fuerzas de resistencia. Esta estrategia solo prolongará la resistencia y el rechazo popular.

El plan de la ocupación israelí, tras convertir a Gaza en un lugar inhabitable, los palestinos que queden serán expulsados, desplazados y evacuados, o morirán allí mismo, a causa de nuevos bombardeos, así como de hambre y enfermedades, en forma sistemática.

Es imprescindible recordar también la certificación por la Corte Penal Internacional, con las órdenes de arresto emitidas contra el entonces primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el exministro de asuntos militares Yoav Gallant, acusados ​​de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad por las atrocidades cometidas contra nuestros hermanos y hermanas de Gaza. La comunidad internacional ha sido incapaz de ejercer una presión real para detener estos crímenes, y Estados Unidos ha protegido a Israel de cualquier consecuencia jurídica o política. Esta impunidad alimenta el ciclo de violencia y la perpetuación del genocidio.

La política expresada por Donald Trump, con declaraciones incendiarias que incluso llegaron a proponer el desplazamiento forzoso de los palestinos como método para “limpiar” Gaza, es más que ominosa: es la manifestación clara de la intención genocida y colonialista que sostiene la agresión israelí con el respaldo total de Estados Unidos. Esta propuesta representa un crimen de guerra, un crimen contra la humanidad que pretende borrar la presencia histórica Palestina por completo.

En suma, esta reunión y sus resultados son la continuidad de una agenda de muerte validada por un fracaso internacional marcado por el silencio y la complicidad con la ocupación y el genocidio. Mientras tanto, el pueblo palestino no cederá en su lucha por la libertad, la justicia y el fin de la ocupación.

El mundo se debate su propia dignidad humana frente a la realidad geopolítica que vulnera la vida y la dignidad de millones de palestinos bajo el fuego constante del genocidio y la traición internacional, una cosa es segura: el gobierno israelí no podría haber realizado este genocidio sin el apoyo militar masivo de Estados Unidos y los cómplices europeos doble rasero desde hace 77 años de crímenes contra la humanidad en la Nakba permanente.

 

Abu Faisal Sergio Tapia, director fundador del Diario Al-Quds Libération.