Según el comunicado publicado el martes, ambas partes han acordado suscribir el acuerdo final el próximo jueves 24 de noviembre a las 11:00 a.m. (16H00 GMT) en el Teatro Colón de Bogotá, con el objetivo de acabar con el conflicto y construir una paz estable y duradera.
El Gobierno del presidente, Juan Manuel Santos, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) también han acordado que el mecanismo de refrendación del nuevo pacto —alcanzado en La Habana, capital de Cuba, tras el rechazo al anterior en un plebiscito— será el Congreso.
El día jueves, pasado mañana, vamos a firmar este nuevo acuerdo aquí en Bogotá, en el teatro Colón", en el centro de la ciudad, ha dicho el presidente Juan Manuel Santos en una alocución televisada desde la presidencial Casa de Nariño.
"Estamos precisando los procedimientos que se van a utilizar para este propósito", han afirmado en el texto divulgado en la capital colombiana.
La cúpula del principal y más antiguo grupo insurgente del país aterrizó el lunes en Bogotá para preparar la firma del acuerdo e impulsar la rápida implementación de lo convenido, que consideran se puede ver afectada por una ola de violencia contra líderes sociales.
Los asesinatos y amenazas contra esa población, además del rechazo al nuevo pacto anunciado el lunes por el expresidente y ahora senador Álvaro Uribe, se han convertido en los principales obstáculos en el camino para acabar con el conflicto armado de más de medio siglo.
Santos presidió el martes una reunión de alto nivel, con miembros de su Gobierno y organismos de derechos humanos, para evaluar la situación de seguridad y aseguró que no va "a permitir que los violentos pongan en riesgo los avances y esperanzas de la paz".
Las FARC y el Gobierno mantienen un cese al fuego bilateral desde fines de agosto a pesar del revés en el plebiscito del 2 de octubre, en el que fue rechazada la primera versión del acuerdo de paz.
La semana pasada murieron dos miembros de las FARC en presuntos combates con el Ejército, en el primer incidente notificado en el marco del cese al fuego. Un hecho que, según las partes, muestra la "fragilidad" de la tregua.
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