• James Mattis, secretario de Defensa de EE.UU., y su par chino Wei Fenghe en una ceremonia en Pekín, capital de China, 27 de junio de 2018.
Publicada: viernes, 28 de diciembre de 2018 10:15
Actualizada: viernes, 28 de diciembre de 2018 17:09

China refuta las “falsas acusaciones” que el jefe saliente del Pentágono lanzó en su carta de renuncia contra China y Rusia por su plan para el futuro del mundo.

El secretario de Defensa de EE.UU. (el Pentágono), James Mattis, que de acuerdo a los medios locales renunció a su cargo por discrepancias ante la inesperada decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de retirar de Siria a los más de 2000 soldados estacionados en ese país, acusó en su carta de renuncia a China y Rusia de intentar “formar un mundo parecido a sus modelos autoritarios”.

El portavoz del Ministerio chino de Defensa, Wu Qian, rechazó el jueves en una rueda de prensa los comentarios de Mattis, aunque elogió los esfuerzos que hizo él durante su mandato para reforzar las relaciones sino-estadounidenses.

“Nos oponemos a las falsas acusaciones respecto a China que el señor Mattis expresó en la carta de su renuncia”, señaló Wu y dijo que China espera que bajo el liderazgo del actual subsecretario de Defensa de EE.UU., Patrick Shanahan, que reemplazará a Mattis a partir de enero, los lazos militares entre los dos países continuaran desarrollándose de manera estable.

Nos oponemos a las falsas acusaciones respecto a China que el señor Mattis expresó en la carta de su renuncia”, señaló Wu Qian, portavoz del Ministerio de Defensa de China.

 

James Mattis argumentó en su carta de renuncia que había decidido retirarse del cargo porque su visión sobre respetar las alianzas tradicionales de Washington, mantener una postura inequívoca frente a Rusia y China y enfrentar a “agentes malignos” en la escena global es contraria a la del mandatario estadounidense.

Las acusaciones de Mattis se producen en momentos en que Washington y Pekín están inmersos en una disputa comercial desatada por la Administración de Trump, bajo diversos pretextos, como el robo por empresas tecnológicas chinas de tecnología de propiedad intelectual de firmas estadounidenses.

Las tensiones entre los dos países se han disparado en los últimos meses por diversas cuestiones, como la guerra comercial desatada por Washington contra el gigante asiático, el apoyo del Gobierno de EE.UU. a Taiwán —isla que China considera parte de su territorio—, las sanciones norteamericanas al Ejército chino por “comprar armas rusas” y las provocativas operaciones militares de EE.UU. en las aguas en disputa en el mar del Sur de China.

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