• La policía antidisturbios chilena detiene a un manifestante en Santiago, 8 de noviembre de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: sábado, 9 de noviembre de 2019 18:15
Actualizada: sábado, 9 de noviembre de 2019 18:53

El presidente de Chile admite que hubo casos de abusos y excesos policiales durante las protestas en el país, tras múltiples denuncias al respecto.

“Ha habido excesos, abusos, incumplimiento de las reglas del uso de la fuerza, mal criterio o delitos. Pero eso tiene que ser investigado por la Fiscalía y juzgado por los Tribunales de Justicia”, ha reconocido Sebastián Piñera en una entrevista con el diario El Mercurio publicado este sábado.

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Pese a esta confesión, el mandatario chileno ha vuelto a defender la salida de los militares a las calles para actuar contra los manifestantes en los primeros días, cuando se decretaron los estados de emergencia y toques de queda en casi todas las regiones del país por primera vez desde la vuelta a la democracia, en 1990, y ha asegurado que si las circunstancias se repitiesen, volvería a hacerlo.

Mientras tanto, al ser preguntado si se han registrado violaciones de los derechos humanos durante el transcurso de las protestas, Piñera se ha negado a hacer comentarios.

Ha habido excesos, abusos, incumplimiento de las reglas del uso de la fuerza, mal criterio o delitos. Pero eso tiene que ser investigado por la Fiscalía y juzgado por los Tribunales de Justicia”, ha reconocido el presidente de Chile, Sebastián Piñera, respecto a la represión policial durante las protestas en su país.

 

En cuanto a la posibilidad de modificar la Constitución, originada durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y modificada varias veces a lo largo de la vuelta de la democracia, Piñera se ha mostrado favorable a los cambios a fin de calmar a las protestas.

Una idea que, sin embargo, queda a medio camino de la demanda social que se exige en las calles: una nueva Carta Magna y no una actualización de la existente.

Chile vive desde el 18 de octubre jornadas de protestas contra el Gobierno de Piñera. El estallido social, que se enfrenta a una represión brutal por parte de la Policía, ya ha dejado unos 23 muertos, 2000 heridos y 5000 detenidos.

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Distintos organismos de derechos humanos han denunciado la muerte de civiles a manos de los militares, la violencia sexual policial y militar, secuestros, torturas, golpizas y detenciones arbitrarias durante las marchas pacíficas a nivel nacional.

Ante la grave situación de los derechos humanos que vive Chile, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la chilena Michelle Bachelet, ha decidido enviar una misión al país latinoamericano para investigar las denuncias.

Piñera ofreció el jueves una serie de propuestas para hacer frente a las protestas sociales, entre ellas destaca el envío al Congreso de una ‘ley antisaqueos’, que endurece las sanciones para este tipo de delitos.

Desoyendo las advertencias del mandatario, decenas de miles de chilenos asistieron el viernes a la llamada “tercera marcha más grande de Chile” en la céntrica Plaza Italia en Santiago, que ha sido rebautizada como Plaza de la Dignidad, según indicaba un enorme cartel.

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