El mandatario brasileño abordó la cuestión el viernes con su homólogo Emmanuel Macron, presidente de una Francia preocupada por la competencia de productos agrícolas procedentes de los países del Mercosur, en caso de ratificarse finalmente el acuerdo entre bloques, anunciado en 2019. En una rueda de prensa en París, Lula comentó “dos puntos esenciales” que están planteando dificultades: la renuencia de Francia a abrir su mercado agrícola a esos países sudamericanos, y la de Brasil a abrir su industria.
Lula dijo que, con estos dos puntos centrales, “a lo mejor no hay acuerdo, pero vamos a mejorar otras cosas”.
El dirigente de la mayor economía latinoamericana no se aventuró a decir cuándo podrían cerrarse las negociaciones, después de que la Comisión Europea manifestara su deseo de hacerlo este mismo año.
Pero, defendió el valor geoestratégico que podría tener esta alianza para una UE que, según él, se arriesga a quedar atrapada “en la nueva guerra fría entre EE.UU. y China”.
La víspera, durante una cumbre financiera en París, Lula arremetió públicamente contra unas exigencias medioambientales suplementarias que la UE formuló en marzo a los países del Mercosur.
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