El martes, el ministro de Asuntos Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, se refirió a la orden israelí de expulsar a los palestinos de sus hogares en el barrio de Sheij Yarrah, pese a que este se encuentra en la ciudad ocupada de Al-Quds (Jerusalén).
La medida israelí “es un crimen de guerra y hará que vuelva a estallar la situación otra vez”, dijo Safadi, en referencia a los recientes enfrentamientos entre Israel y la Resistencia palestina.
En una rueda de prensa conjunta con el ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Riad al-Maliki, tras reunirse con presidente palestino, Mahmud Abás, el diplomático jordano subrayó que Aman se esfuerza por estabilizar el alto el fuego y evitar una reaparición de conflictos en todos los territorios palestinos, incluida la Franja de Gaza.
“Los esfuerzos continúan para cumplir con los derechos legítimos de los palestinos y la formación de un Estado palestino”, aseguró el jefe de la Diplomacia de Jordania.
En este sentido, Safadi indicó que no se puede resolver la cuestión palestina y no puede haber una paz completa, sin una solución justa al respecto, por lo que, agregó, se están realizando investigaciones con el fin de encontrar un marco real para volver a las negociaciones entre palestinos e israelíes bajo el derecho internacional.
En el mes de Ramadán (mes de ayuno de musulmanes), Al-Quds fue escenario de protestas de los palestinos que se manifiestan contra el régimen de Israel por restricciones que ha impuesto al acceso a la explanada de la Mezquita Al-Aqsa, así como por la prevista expulsión de familias palestinas del barrio de Sheij Yarrah.
No vasto con eso, desde el 10 de mayo, el régimen israelí inició una serie de ataques contra los palestinos en la Franja de Gaza, lo que dejó 253 palestinos muertos, incluido, 66 niños y 39 mujeres. Como represalia, los grupos de la Resistencia lanzaron cerca de 4000 cohetes contra las posiciones israelíes.
Ante tal coyuntura, ese régimen anunció el jueves que su gabinete aceptaba por unanimidad la recomendación de los funcionarios de seguridad de aprobar “sin condiciones” un cese bilateral de las hostilidades con la Resistencia palestina en el enclave costero.
Después de confirmar la tregua, la Resistencia aseveró que la aceptación de Israel significa “admitir el fracaso y huir del campo de batalla”, donde fue humillado por los palestinos.
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