• Análisis Global - Crisis de la derecha Neoliberal
lunes, 29 de agosto de 2016 4:21

LA HUMILLACIÓN recibida por Alemania en los tratados de Versalles al finalizar la primera guerra mundial; y EL MIEDO de la burguesía europea ante el ascenso de los partidos comunistas, hicieron posible la llegada al poder de la extrema derecha en la Alemania de Adolfo Hitler, pero también en la Italia Benito Mussolini y en la España de Francisco Franco.

Las políticas neoliberales promovidas por la Unión Europea han echado estragos en las economías del viejo continente, profundizando aún más la crisis sistémica contemporánea. El desempleo, la desregulación laboral, el fin del Estado de Bienestar Social, la falta de alternativas ante el descalabro de la social democracia europea, han despertado a los mismos demonios del pasado.

Los refugiados sirios e iraquíes que lograron escapar del terror sembrado  en sus tierras por el Daesh y Al-Nusra, ahora deben enfrentar un nuevo terror, EL FASCISMO EUROPEO.

Sorprende escuchar en noticias que en países como Alemania, y Suecia refugiados han sido quemados en sus centros de permanencia por bandas extremistas.

En Bulgaria, Finlandia y Suecia han surgido patrullas ciudadanas que cazan a refugiados que intentan llegar de forma ilegal desde Turquía, lopeor es que gran parte de esas poblaciones las apoya.

La Europa del Este se blindó ante la llegada de refugiados y logró el cierre de la ruta de los Balcanes. En Hungría y Polonia, la derecha en el gobierno ha promulgando medidas retrógradas anti refugiados que han alarmado a Bruselas. Mientras en Ucrania, los partidos neonazis SVOBODA y SECTOR PRAVY apoyan al gobierno en el poder.

La extrema derecha también avanza en los países del norte de Europa. En Dinamarca, el Partido Popular Danés fue el segundo partido más votado. Ellos fueron los ideólogos de confiscar los bienes a los refugiados. En Finlandia, los Verdaderos Finlandeses, con ideas similares, siguen siendo la segunda fuerza más votada.

La extrema derecha europea viene cosechando victorias electorales en todo el continente. La última fue la victoria del Partido de la Libertad (FPÖ) en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Austria, con su candidato, Norbert Hofer, en abril de 2016. Aunque en la segunda vuelta terminó imponiéndose el candidato de Los Verdes, en adelante serán un poder en ese país.

Según datos de la encuestadora europea Barómetro de integración publicado por el Diario Die Presse esta semana un 56% de los austriacos considera la convivencia con los musulmanes negativa.

Y en Austria experimentó en 2015 un incremento notable en los delitos considerados de extrema derecha.

Las elecciones alemanas celebradas en marzo pasado en tres estados federados (Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt) alemanes castigaron a la gran coalición que lidera la Canciller Angela Merkel y dieron alas a la extrema derecha con el partido Alternativa para Alemania (AFD). Los resultados de aquellas elecciones fueron interpretados como un voto de castigo a la política de refugiados del Gobierno alemán.

En Francia. su Presidente, François Hollande, enfrenta la tasa de popularidad más baja de los últimos años. Según sondeo efectuado por el instituto demoscópico Ifop entre los pasados 3 y 4 de septiembre, la líder ultraderechista Marine Le Pen ganaría la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia si se celebrasen ahora y no en 2017.

Sin embargo, el sur de Europa, se muestra casi inmune al extremismo. En esa región la crisis ha provocado que el voto de los pueblos vire a la izquierda, como es el caso de Izquierda Unida y Podemos en España.

En Portugal, el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista sostienen al gobierno del socialista Antonio Costa y en Grecia gobierna Syriza, aunque en el país heleno, muy afectado por la llegada de refugiados y por la crisis, también irrumpió en el Parlamento como tercera fuerza el partido neonazi Amanecer Dorado.

La extrema derecha se extiende por toda la Unión Europea. Ya en las elecciones comunitarias de 2014 se vio un avance sin precedentes de estas formaciones extremistas, que se caracterizan por el anti-comunismo, el populismo, el euroescepticismo, el nacionalismo y la xenofobia.

Sus partidos y organizaciones se presentan con un falso antielitismo, que protesta contra las élites financieras de Europa, y por la defensa de una identidad nacional  supuestamente amenazada por los extranjeros a quienes responsabiliza por el secuestro de sus derechos económicos y sociales.

Los refugiados se ha convertido en chivo expiatorio para el ascenso de la extrema derecha. Cuando antes la excusa principal eran los judíos, ahora son los musulmanes ”. Sin lugar a dudas, la crisis está “derechizando” a toda Europa, al tiempo que se desmoronan los partidos tradicionales.

Ahora la oportunista extrema derecha europea se está alimentando del desaliento de la crisis económica y de la llegada masiva de refugiados que huyen del terror promovido por la OTAN en el Medio Oriente.

Decía Karl Marx que la historia suele repetirse dos veces, la primera como tragedia, y la segunda como farsa. ¿Será, acaso, el ascenso de la extrema derecha en Europa esa farsa que necesita la plutocracia del viejo continente para exculparse por el desastre del sistema capitalista?

La verdadera historia recuerda que tanto Hitler, Mussolini y Franco llegaron  al poder gracias al apoyo de la burguesía Europea para hacer frente al fantasma del comunismo ¿Será acaso el ascenso de la izquierda europea lo que realmente preocupa a la burguesía, y no los refugiados que sirven como mano de obra barata?

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