Desde Konya, en el centro del país euroasiático, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, centró el viernes su discurso ante sus partidarios en la lucha contra los “enemigos extranjeros”, a la vez que arremetió contra la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), criticando su informe.
“La OSCE dice que si gana el Sí, eso significa que hay muchos problemas. ¿Por quién se toma? Para empezar, debe saber cuál es su lugar. No tiene nada que hacer aquí”, declaró Erdogan.
La OSCE dice que si gana el Sí, eso significa que hay muchos problemas. ¿Por quién se toma? Para empezar, debe saber cuál es su lugar. No tiene nada que hacer aquí”, declaró el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.
Los comentarios de Erdogan se refieren a un informe reciente elaborado por la OSCE, observadora de la consulta, en el que se dice que el proceso se está llevando a cabo bajo el estado de emergencia, con “las libertades fundamentales restringidas” y “miles de ciudadanos detenidos o despedidos, incluidos funcionarios, jueces, periodistas y miembros de la oposición”.
Asimismo, denuncia que altos funcionarios de Ankara, entre ellos el propio Erdogan y el primer ministro turco, Binali Yildirim, equipararon a los partidarios del ‘No’ con los conspiradores golpistas u organizaciones terroristas, y critica la represión, por parte de Ankara, de la que son objeto los activistas durante sus acciones.
"No tienes tal misión, no puedes hablar de lo que sucedería si el resultado es ‘sí’ o ‘no’. No puedes dar tal informe", ha añadido el dirigente turco dirigiéndose a la OSCE.
Las relaciones entre Turquía y la Unión Europea (UE) se han tensado enormemente desde que varios Gobiernos europeos prohibieran la celebración de mítines de representantes de Erdogan en el marco del referéndum del 16 de abril. La situación es especialmente difícil con Holanda y Alemania. Las autoridades de estos países europeos impidieran actos públicos turcos a favor de esta consulta.
La iniciativa, la mayor reforma política de la historia contemporánea turca, busca ampliar el poder del presidente y abolir, entre otros, el cargo de primer ministro. Los críticos de la medida, particularmente las autoridades europeas, advierten de que esta atenta contra la democracia y otorgaría a Erdogan el poder de un autócrata.
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