• El representante permanente de Siria ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Basam al-Sabaq.
Publicada: viernes, 25 de junio de 2021 0:08

Siria dice que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) politiza el trabajo humanitario y practica la hipocresía política en temas de este país árabe.

“Las declaraciones de algunos países durante la sesión de hoy muestran que continúan explotando al Consejo de Seguridad como una plataforma para politizar el trabajo humanitario en Siria, practicar la hipocresía política y promover un enfoque engañoso que desvíe las discusiones de su tema principal”, ha denunciado este jueves el representante permanente de Siria ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Basam al-Sabaq.

De este modo, ha subrayado Al-Sabaq, esos países tienen la intención de cumplir su objetivo de prolongar la crisis humanitaria en el territorio sirio.

Según el representante sirio, los países occidentales insisten en que la ampliación del llamado mecanismo para entregar las ayudas a través de las fronteras mejorará la situación humanitaria en Siria; no obstante, ha agregado, esto muestra la discriminación hacia los sirios.

 

Además, el diplomático sirio ha afirmado que esa medida oculta las razones del deterioro de la situación humanitaria en Siria, entre las que resaltan los crímenes de los ocupantes, la agresión y el terrorismo, incluido el de tipo económico.

En distintas ocasiones, Damasco ha puesto énfasis en la necesidad de que las fuerzas ocupantes abandonen el país árabe y ha considerado imprescindible hacer rendir cuentas a los países que patrocinan el terrorismo.

En este sentido, el presidente de Siria, Bashar al-Asad, responsabiliza a los países occidentales de sembrar el flagelo del terrorismo en la región de Asia Occidental.

El pasado marzo, el conflicto armado en Siria cumplió su décimo año. La crisis en este país árabe se ha cobrado la vida de más de 400 000 personas y ha obligado a que al menos seis millones de sirios se refugien en territorios vecinos, en Europa y otros países occidentales, además, otros ocho millones de ciudadanos han tenido que dejar sus hogares para vivir como desplazados internos.

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