• Un soldado de EE.UU. patrulla cerca de la aldea de Tal Alo, en la provincia de Al-Hasaka (Siria), 18 de noviembre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 14 de enero de 2021 15:24
Actualizada: jueves, 14 de enero de 2021 16:36

Siria dice que EE.UU. es el mayor patrocinador del terrorismo y las acusaciones contra otros países al respecto son un intento por limpiar su conciencia de culpas.

“El mundo entero se ha dado cuenta de que Al-Qaeda y muchas otras organizaciones terroristas son parte del engranaje industrial estadounidense”, ha indicado este jueves el Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria en un comunicado, citado por la agencia siria oficial de noticias, SANA.

También, la nota ha condenado enérgicamente las “falsas” acusaciones de EE.UU. contra Irán sobre el supuesto apoyo del país persa a los terroristas de Al-Qaeda, asegurando que tales infundios se enmarcan en la “histérica propaganda” estadounidense contra la República Islámica.

Luego de señalar que estas “mentiras” son un miserable intento de la Administración estadounidense por limpiar su conciencia de culpas y acusar falsamente a otros, la Cancillería siria ha ratificado su pleno apoyo a Irán ante este delirio de EE.UU.

Asimismo, ha destacado que los grupos terroristas son una de las herramientas de la política norteamericana para aterrorizar a los pueblos y desestabilizar a los demás países a fin de someterlos a la hegemonía estadounidense, pidiendo a todos los países, bajo presión de Washington, que se coordinen para contrarrestar esta arrogancia.

 

En una declaración ofrecida el pasado martes, el secretario estadounidense de Estado, Mike Pompeo, acusó a Teherán, sin pruebas, de tener vínculos con Al-Qaeda y dar a refugio a varios miembros del grupo terrorista, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE.UU.

El portavoz de la Cancillería iraní, Said Jatibzade, rechazó de inmediato las acusaciones y dijo que son una señal de la desesperación y el fracaso de la política de “máxima presión” de la Administración saliente de Estados Unidos, presidida por Donald Trump, contra Irán.

Además, advirtió que “el régimen estadounidense” ni siquiera puede recuperar su credibilidad o corregir sus políticas erróneas mediante “acusaciones viejas y sin fundamentos”.

El 11 de septiembre de 2001, el grupo terrorista Al-Qaeda logró hacerse con el control de cuatro aviones. Dos se estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y otro contra el edificio del Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono), mientras el cuarto aparato se estrelló en el estado de Pensilvania (noreste). Estos atentados dejaron alrededor de 3000 muertos.

Pese a los esfuerzos de la Administración estadounidense por vincular a Irán con Al-Qaeda y los atentados del 11-S, varios informes han sacado a luz el involucramiento del régimen de los Al Saud —familia que rige Arabia Saudí— en dichos sucesos.

Las autoridades persas, por su parte, rechazan rotundamente su implicación en los atentados del 11-S, perpetrados por Al-Qaeda, y aseguran que estas imputaciones forman parte de los planes de EE.UU. e Israel para difamar a Irán y desvincular a Arabia Saudí de los ataques.

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