• El presidente de Siria, Bashar al-Asad, en una entrevista con la cadena rusa Russia 24, 5 de marzo de 2020. (Foto: SANA)
Publicada: sábado, 7 de marzo de 2020 6:12
Actualizada: domingo, 8 de marzo de 2020 20:08

El presidente sirio precisa que Turquía está utilizando la crisis de los refugiados para chantajear a Europa en medio de las tensiones en la provincia de Idlib.

“Turquía comenzó a enviar la segunda ola de refugiados a Europa usándolos como una herramienta de chantaje. Erdogan expresó amenazas de que enviaría refugiados a Europa”, dijo Bashar al-Asad durante una entrevista concedida el jueves a la cadena rusa Russia 24.

Ankara afirma que una de las razones para abrir sus fronteras a la Unión Europa (UE) fue la falta de asistencia del bloque para hacer frente al flujo migratorio. Según un acuerdo suscrito en 2016, Turquía prometió restringir el flujo de migrantes al bloque mientras que Bruselas se comprometió a proporcionar fondos para ayudar a Ankara a cuidar a los refugiados.

La situación de los migrantes en la frontera greco-turca se intensificó a fines de febrero después de que Ankara anunció que había abierto su frontera con la UE a los refugiados tras una escalada de tensiones en Idlib. Poco después, miles de migrantes fueron a la frontera de Turquía con Grecia y Bulgaria en un intento de ingresar a Europa.

Es probable que la tozudez del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en permitir el ingreso de los refugiados a Europa para presionar al bloque comunitario a apoyarle en sus operaciones militares ilegales en Siria no le ayuden a conquistar los objetivos hegemónicos deseados en Asia Occidental.

Para entender mejor las causas que han llevado a Erdogan a adoptar una medida de tal naturaleza intimidatoria contra los europeos es necesario detallar que los presidentes de Rusia y Turquía, Vladimir Putin y Erdogan, respectivamente, acordaron en septiembre de 2018 en la ciudad rusa de Sochi crear en la región noroccidental siria de Idlib una zona desmilitarizada de 20 kilómetros a lo largo de la línea de contacto entre la oposición armada —apoyada por Ankara— y las tropas sirias, que sería controlada por las fuerzas turcas y la Policía militar de Rusia.

Empero, con el paso del tiempo, los citados grupos armados no solo fortalecieron sus posiciones en esta zona, en contraposición a lo suscrito en Sochi, sino que realizaron ofensivas contra las fuerzas sirias y rusas. Además, otras fracciones, en este caso, de naturaleza terrorista, como es el grupo Hayat Tahrir Al-Sham (HTS), liderado por el Frente Al-Nusra (autoproclamado Frente Fath Al-Sham), aprovecharon la coyuntura y empezaron a lanzar ataques indiscriminados contra la zona desmilitarizada.

Ante ello, el Gobierno sirio ha estado llamando a quienes vulneran el acuerdo de Sochi a que abandonen sus actividades destructivas, bajo la advertencia de una dura respuesta de las fuerzas sirias, de no ser escuchado.

Así pues, Damasco, viendo que sus continuas advertencias a los grupos armados y terroristas caían en saco roto, decidió iniciar una operación militar contra estos elementos nocivos para la seguridad de Idlib. De hecho, el Ejército sirio desde el pasado diciembre ha intensificado su campaña en esta región, recuperando muchas zonas estratégicas.

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