• Combatientes de las llamadas Fuerzas democráticas Sirias (FDS) en funeral de un miembro del FDS en Al-Qamishli, en Siria, 3 de diciembre de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 28 de diciembre de 2018 10:20
Actualizada: viernes, 28 de diciembre de 2018 12:49

Tras la decisión de EE.UU. de retirar sus tropas de Siria, líderes kurdos en ese país están recurriendo al Gobierno Sirio y Rusia para defenderse ante Turquía.

“Nuestros contactos con Rusia y el régimen (del presidente de Siria, Bashar al-Assad) tienen por objetivo encontrar mecanismos claros para proteger la frontera en el norte. Queremos que Rusia juegue un papel importante para lograr la estabilidad”, explicó Aldar Xelil, un político de alto rango kurdo en una entrevista publicada el jueves por la agencia británica Reuters.

Las ansias de los líderes kurdos se debe a sus temores de una repetición del ataque de Turquía contra los militantes kurdos de las Unidades de ‎Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo), en la ciudad de Afrín en enero pasado.

El territorio que podrá verse afectado cubre casi un cuarto del área de Siria e incluye en mayor parte la región al este del río Éufrates donde están ubicadas las ciudades Al-Qamishli, Al-Hasaka y Al-Raqa.

Los kurdos han denunciado que la retirada de fuerzas estadounidenses, anunciada el pasado 19 de diciembre por el presidente norteamericano, Donald Trump, supone una “traición” y “puñalada en la espalda”, por lo que han afirmado su disposición a considerar  “acuerdos de protección sobre el terreno con las fuerzas iraníes” y sirias.

Nuestros contactos con Rusia y el régimen (del presidente de Siria, Bashar al-Assad) tienen por objetivo encontrar mecanismos claros para proteger la frontera en el norte. Queremos que Rusia juegue un papel importante para lograr la estabilidad”, explicó Aldar Xelil, un político de alto rango kurdo.

 

EE.UU. ha desplegado más de 2000 fuerzas militares en Siria, especialmente en las partes ocupadas por las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), para, a juicio de Washington, “luchar contra los terroristas del EIIL (Daesh, en árabe)”.

A pesar de que las autoridades estadounidenses destacan la ‘eficacia’ de las operaciones militares de la llamada coalición anti-EIIL en Siria, muchos informes indican que tales agresiones han dejado miles de civiles muertos, así como han destruido la infraestructura económica de Siria y bloqueado los avances antiterroristas de las fuerzas sirias en algunas partes estratégicas del país.

Desde el inicio de los ataques de la llamada coalición, en 2014, Damasco tachó de ‘ilegal’ la presencia de las fuerzas extranjeras que operan sin su autorización en su territorio, reiterando que los estadounidenses y los milicianos que reciben apoyo de Washington, no solo han complicado la situación del país, sino que han obstaculizado toda solución a la crisis siria al reforzar la dinámica de guerra mediante terceros.

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