Hay dos tipos de ataque cerebrovascular: ictus isquémico o infarto cerebral que se provoca por una disminución importante del flujo sanguíneo en el cerebro, de manera anormalmente brusca; e ictus hemorrágico que es causado por la rotura de un vaso cerebral.
Una manera para reducir las consecuencias de un ictus es reconocer bien los síntomas del ACV para poder atender el problema lo más antes posible. Algunos de los síntomas son los siguientes:
- Adormecimiento o debilidad repentina en la cara, el brazo o una pierna, especialmente en uno de los lados del cuerpo
- Confusión repentina, dificultad para hablar o para entender
- Repentina dificultad para andar, mareo, pérdida de equilibrio o coordinación
- Problemas repentinos para ver en uno o los dos ojos
- Dolor de cabeza repentino sin que se conozca la causa
- Problemas del habla o del lenguaje
- Estilo de comportamiento cauto, enlentecido
- Pérdida de memoria
- Problemas en la visión
- Comportamiento inquisitivo, acelerado
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