• Grúas trabajando en la construcción del tramo terrestre del gasoducto ruso-turco Turkish Stream en la ciudad de Estambul, en el noroeste de Turquía.
Publicada: jueves, 3 de diciembre de 2015 22:44

En represalia por el derribo del avión ruso Sujoi Su-24, Moscú rompe las negociaciones con Ankara sobre la construcción de un gasoducto que pasaría por territorio turco.

En estos momentos las negociaciones (sobre el proyecto de construcción del gasoducto Turkish Stream) están congeladas”, ha anunciado este jueves el ministro de Energía ruso, Alexander Novak.

En estos momentos las negociaciones (sobre el proyecto de construcción del gasoducto Turkish Stream) están congeladas”, anuncia el ministro de Energía ruso, Alexander Novak.

Según ha explicado Novak, esta decisión se sitúa en el marco de la orden gubernamental que detuvo el trabajo de la comisión intergubernamental sobre cooperación comercial y económica.

Turkish Stream es un importante proyecto que establece la construcción de un nuevo gasoducto que, atravesando el mar Negro, llevaría gas natural desde Rusia a Turquía, y en sus fases siguientes del territorio turco a Grecia y luego al sureste de Europa.

Tal y como indican medios locales, la nueva medida punitiva rusa contra Turquía se suma a las ya anteriormente anunciadas, que incluyen la prohibición de las importaciones de ciertos productos turcos y la anulación de todos los vuelos chárter entre los dos países.

El avión militar ruso Sujoi Su-24 arde tras ser atacado por un caza F-16 del Ejército turco, 24 de noviembre de 2015.

 

El ministro ruso de Economía, Alexei Ulyukayev, había señalado ya que las sanciones impuestas por Rusia contra Turquía podrían afectar al proyecto de gasoducto, pero sin ofrecer más explicaciones.

Las relaciones entre Moscú y Ankara se enturbiaron después de que cazas F-16 de Turquía derribaran la semana pasada un avión ruso Sujoi Su-24 en la frontera sirio-turca, según el Gobierno turco por haber violado el espacio aéreo turco —acusación fuertemente rechazada por el Kremlin—.  

Tras el suceso, Rusia acusó a Ankara de derribar el avión para proteger el suministro petrolero del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) de los bombardeos de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia.

Este mismo jueves, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha asegurado que Turquía lamentará “más de una vez” el derribo del avión ruso.

mpv/mla/nal

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