• El portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, Igor Konashenkov.
Publicada: viernes, 24 de mayo de 2019 22:18
Actualizada: sábado, 25 de mayo de 2019 13:26

Rusia achaca las nuevas acusaciones de EE.UU. contra el Gobierno de Siria a un “encubrimiento político” de los actos desestabilizadores de terroristas en Idlib.

“Todos los intentos del Departamento de Estado (de EE.UU.) para inventar una historia sobre ‘ataques químicos’ no es más que un encubrimiento político de los empeños desesperados de los terroristas para desestabilizar la situación en la zona de distensión de Idlib y provocar allí una catástrofe humanitaria”, ha declarado este viernes el portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, Igor Konashenkov.

Esta ha sido otra reacción de Moscú a las acusaciones que el Departamento de Estado norteamericano lanzó el martes contra el Gobierno sirio de supuestamente librar el 19 de mayo un ataque “con gas cloro” en varias zonas de la provincia de Idlib, en el noroeste del país árabe, y ha amenazado con “fuertes represalias”.

Conforme ha recordado Konashenkov, el “cinismo” de la referida acusación de Washington ha quedado demostrado, luego de que ni el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), con sede en el Reino Unido, ni “los estafadores de los llamados cascos blancos” hayan confirmado esa acusación.

Todos los intentos del Departamento de Estado (de EE.UU.) para inventar una historia sobre ‘ataques químicos’ no es más que un encubrimiento político de los empeños desesperados de los terroristas para desestabilizar la situación en la zona de distensión de Idlib y provocar allí una catástrofe humanitaria”, declara el portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, Ígor Konashenkov.

 

Han declarado que “no disponen de ninguna información sobre el lugar y los afectados como resultado de este ‘ataque’ falso”, ha detallado el vocero ruso.

Al desarrollar su rechazo a la citada “mentira” que EE.UU. trata de imponer al mundo, ha sacado a colación que “no pudo haber tenido lugar ningún ataque en la zona de distensión de Idlib”, pues, ha continuado, “las fuerzas gubernamentales sirias fueron las primeras en cesar el fuego de manera unilateral ya el 18 de mayo”.

Las nuevas acusaciones de EE.UU. —que según Damasco, son el preludio de una nueva agresión de Estados Unidos y sus aliados al país árabe, como ocurrió en abril de 2018— surgen en el mismo momento en que el Ejército sirio ha reforzado sus operaciones, con apoyo ruso, en los límites meridionales de Idlib para despejar el área de los terroristas que se han negado a abandonar la zona desmilitarizada, determinada en el acuerdo de alto el fuego alcanzado entre Turquía y Rusia el 17 de septiembre pasado.

Comprometidos con la protección de la población civil, helicópteros militares de Damasco han distribuido folletos desde el aire en los que se insta a los habitantes de la provincia noroccidental siria a salir de ella para salvar sus vidas, en vísperas de la campaña militar final para expulsar a los terroristas.

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