Los refugiados piden a gritos que les dejen subir a los trenes. Pero la Policía húngara vigila la estación de tren de Keleti día y noche. Miles de refugiados han acampado en las inmediaciones de esta estación de Budapest.
Los refugiados no quieren separarse ni un metro de ella, por si acaso un día les vuelven a permitir tomar trenes que les lleven a Alemania sin preguntar por pasaportes, como ya ocurrió el lunes. Los destinos más requeridos son Alemania y Suecia.
Es el drama que asola el sureste de Europa, la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial, a la que de momento Europa responde con barreras. Detrás, dejan historias terribles, de guerra y horror, pero ahora se encuentran desamparados.
Hay quien se aprovecha de la desesperación de las personas: coches de traficantes ofrecen viajes a Austria o Alemania. Los precios en euros, desorbitados, pero puede llegar a costarles a estos refugiados la propia vida.
Raquel González, Budapest.
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