“Si hay racionalidad, no volverán a probar un ataque militar y una agresión contra el pueblo iraní”, ha declarado este domingo el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abás Araqchi, durante una ceremonia en homenaje al exministro mártir de Exteriores iraní Seyed Kamal Jarazi, celebrada en el Centro de Estudios Políticos e Internacionales del Ministerio de Exteriores.
El máximo diplomático iraní ha recordado que Estados Unidos ya lo ha intentado dos veces. “Si quieren intentarlo una vez más, ellos sabrán, pero no obtendrán un resultado distinto al de las ocasiones anteriores”, ha aseverado.
Araqchi ha dejado en claro que las políticas de Irán no cambiarán, independientemente de que la guerra se reanude o no.
Asimismo, ha defendido la cooperación entre los países de la región para garantizar la paz y la estabilidad, sin injerencias extranjeras.
El jefe de la diplomacia iraní ha señalado que las guerras registradas en la región durante el último año y medio, especialmente la denominada guerra de Ramadán (en refrencia a la segunda guerra ilegal estadounidense-israelí contra Irán), han provocado cambios fundamentales y estratégicos.
En este contexto, ha afirmado que las bases estadounidenses “no han traído paz ni seguridad a nadie”, sino que han sido una fuente de inseguridad para los países que las albergan, los que participaron en los ataques contra Irán y recibieron una respuesta adecuada, según ha subrayado Araqchi.
Araqchi ha afirmado que Estados Unidos ha perdido más de 80 aviones durante la guerra y que casi todos fueron alcanzados por misiles iraníes cuando se encontraban en tierra.
Asimismo, ha calificado al régimen israelí de ser el principal factor de inestabilidad y belicidad en la región, fomentanado guerras y debilitando a los países vecinos.
El canciller iraní ha subrayado que “todos los asuntos de la región están interrelacionados” y que “el fin de la guerra debe abarcar todos los frentes” para garantizar la estabilidad regional.
Respecto al estrecho de Ormuz, Araqchi ha recordado que Irán y Omán, como países ribereños, han facilitado durante décadas el tránsito marítimo, garantizado la seguridad de la navegación y protegido el medioambiente.
Sin embargo, ha advertido, la guerra ha cambiado las condiciones y que “las rutas y la gestión del estrecho no volverán a ser como antes”. También ha señalado que las conversaciones con Omán sobre estos asuntos continúan.
Araqchi ha defendido la cooperación con los países ribereños del Golfo Pérsico para establecer una nueva estructura de seguridad regional, que considera la única vía para garantizar la paz y la estabilidad.
El 28 de febrero, EE.UU. e Israel iniciaron una guerra no provocada contra Irán y, en respuesta, las fuerzas iraníes atacaron blancos israelíes en los territorios ocupados y las bases estadounidenses en Asia Occidental, y cerraron el estrecho de Ormuz.
Posteriormente, el 17 de junio, Teherán y Washington firmaron un memorando de entendimiento (MdE), mediado por Pakistán, que establecía una hoja de ruta de 60 días para avanzar hacia un acuerdo definitivo sobre el fin de la guerra, que incluía el cese de las hostilidades contra Irán y sus aliados regionales, la liberación de activos iraníes bloqueados, la facilitación de las exportaciones de petróleo iraní y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, a cambio de la apertura del estrecho de Ormuz por parte de Teherán.
Sin embargo, EE.UU. violó el pacto y lanzó ataques contra el sur de Irán, lo que llevó a las fuerzas armadas iraníes a responder a las agresiones y volver a cerrar el estrecho de Ormuz como medida defensiva.
