De acuerdo con la Organización de Agua y Electricidad de Juzestán, un proyectil estadounidense impactó en la madrugada de este lunes contra la estación de bombeo de drenaje RMD, ubicada entre las ciudades de Mahshahr y Hendiyán de la provincia de Juzestán (en el suroeste de Irán), una instalación considerada estratégica para el funcionamiento de las redes de riego y drenaje agrícola de la región.
El director general del organismo, Abás Sadrianfar, ha informado que Shaker Mohseni, empleado de la empresa operadora de la red de riego de los ríos Zohre y Yarahi, murió en el ataque, mientras que otro trabajador resultó herido y fue trasladado a un centro médico. Además, un responsable provincial ha confirmado que otras tres personas sufrieron heridas tras el impacto de un proyectil contra una estación de bombeo de agua agrícola en el condado de Mahshahr.
Sadrianfar ha afirmado que la instalación desempeña un papel esencial en la evacuación de aguas residuales agrícolas y en la preservación de la eficiencia de las redes de riego y drenaje, por lo que su funcionamiento resulta fundamental para la actividad agrícola de la zona.
Por su parte, el portavoz de la industria del agua de Irán, Isa Bozorgzade, ha calificado el ataque como “un claro ejemplo de crimen de guerra” y ha sostenido que la ofensiva estuvo dirigida contra “la vida, la salud y los medios de subsistencia de la población”. “El agua ocupa un lugar sagrado en todos los documentos y normas internacionales, así como en la cultura y la civilización iraníes. Atacar las instalaciones hídricas equivale a atacar los derechos fundamentales del ser humano”, ha declarado.
El funcionario ha añadido que la muerte del trabajador del sector del agua “demuestra la verdadera naturaleza de este acto, que no solo tuvo como blanco infraestructuras civiles, sino también a quienes sirven a la población”. Asimismo, ha asegurado que el ataque refleja “la impotencia y la desesperación del enemigo”, al considerar que atacar instalaciones de abastecimiento de agua “no constituye un logro militar, sino una manifestación de perversidad”.
Bozorgzade ha indicado que, pese al ataque, los equipos técnicos comenzaron a trabajar desde primeras horas de la mañana para restablecer el funcionamiento de la instalación y reducir al mínimo los daños ocasionados. “Atacar instalaciones hídricas y a quienes las protegen constituye un claro crimen de guerra. La comunidad internacional y los organismos competentes deben reaccionar con firmeza y exigir responsabilidades a los autores de este crimen”, ha subrayado.
Las autoridades iraníes informaron además de que varios puntos de la provincia de Juzestán, entre ellos Ahvaz, Omidie, Mahshahr, Behbahán, Dezful, Andimeshk, Abadán y zonas cercanas a Shadegán, fueron alcanzados por proyectiles estadounidenses durante la misma jornada. Las evaluaciones sobre los daños continúan.
Los medios iraníes también informaron de impactos en dos zonas de las afueras de Ahvaz, aunque desmintieron las informaciones que apuntaban a un ataque contra el Aeropuerto Internacional de esa ciudad.
Los ataques contra la infraestructura hídrica se producen después de que, el mes pasado, Estados Unidos atacara instalaciones de abastecimiento de agua en el condado de Sirik, en la provincia de Hormozgán, dejando a más de 20 000 habitantes sin agua potable en medio de las altas temperaturas del verano. Los bombardeos afectaron la red de distribución de agua de la localidad de Kuhestak y de diez aldeas del distrito de Bemani.
La escalada tuvo lugar después de que la Armada de la República Islámica de Irán impidiera movimientos ilegales de embarcaciones en el estrecho de Ormuz que contravenían el Memorando de Islamabad suscrito previamente entre Teherán y Washington. Tras ello, Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz al tránsito marítimo en respuesta a los movimientos militares estadounidenses en la zona.
En los últimos días, Estados Unidos ha llevado a cabo una serie de ataques contra objetivos y zonas estratégicas de Irán, incluidas operaciones cerca de Bandar Abás, el estrecho de Ormuz y las inmediaciones de la central nuclear de Bushehr, además de acciones que, según Teherán, afectaron infraestructuras militares y civiles.
Teherán denuncia que estas operaciones constituyen una violación del Memorando de Entendimiento de Islamabad, al considerar que Washington incumplió los compromisos asumidos y quebrantó los mecanismos acordados para reducir las tensiones entre ambas partes.
A su vez, las Fuerzas Armadas iraníes han respondido a las violaciones del memorando con la mayor contundencia, apuntando contra las instalaciones militares de EE.UU. en la región.
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