Publicada: domingo, 12 de julio de 2026 21:53

La reapertura del estrecho de Ormuz bajo “disposiciones iraníes”, prevista en el memorando, se convirtió en el principal foco de confrontación por los incumplimientos de EE.UU.

La sección del memorando de entendimiento de 14 puntos que subraya la reapertura del estrecho de Ormuz bajo “disposiciones iraníes” se ha convertido en el principal foco de confrontación, impulsado principalmente por las acciones hostiles de Estados Unidos y sus reiterados e inequívocos incumplimientos de los compromisos asumidos.

El intercambio de fuego entre Irán y Estados Unidos en las primeras horas del domingo volvió a demostrar que Washington no solo no está dispuesto a cumplir sus compromisos, sino que, mediante acciones hostiles y violaciones reiteradas, ha bloqueado de hecho cualquier vía hacia una solución diplomática.

En virtud del memorando de 14 puntos firmado entre Irán y Estados Unidos, el artículo 5 asigna explícitamente a Irán la gestión del estrecho de Ormuz, otorgando a Teherán la responsabilidad de su futura administración y de los servicios marítimos, en consulta con Omán.

La inclusión de la expresión “bajo disposiciones iraníes” en el memorando refleja el reconocimiento del papel central de Teherán en la administración de esta estratégica vía marítima.

El texto del memorando, que también fue publicado por la Casa Blanca, establece que Irán “garantizará el paso seguro de los buques comerciales, libre de peajes o cargos de cualquier tipo, durante un período de 60 días entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán”.

Asimismo, señala que la República Islámica “consultará con el Sultanato de Omán sobre la futura administración y los servicios marítimos del estrecho de Ormuz”.

Según esta interpretación, la redacción deja claro que la responsabilidad de administrar el estrecho recae, en primera instancia, sobre Irán, mientras que Omán asume un papel de consulta y coordinación.

Inmediatamente después de la firma del memorando, Estados Unidos, en coordinación con Omán, presentó un corredor marítimo meridional concebido como una alternativa a la ruta iraní a través del estrecho.

En un comunicado, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán calificó la nueva ruta anunciada como “inaceptable y extremadamente peligrosa”, y añadió que había sido establecida “sin notificación ni coordinación previas con la República Islámica de Irán”.

Como se ha señalado, las acciones de Estados Unidos y Omán constituyen una clara violación del artículo 5 del memorando, que asignó a Irán la gestión del estrecho.

Según informes no oficiales, Omán ha declinado alinearse plenamente con Irán y continúa insistiendo en que el tráfico marítimo debe operar en ambos sentidos.

Ello sugiere que Omán, bajo presión estadounidense, se ha alejado de su posición neutral y ha comenzado a actuar de manera que perjudica los intereses iraníes.

El ministro de Asuntos Exteriores de Omán declaró en una reunión del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico que Mascate, como Estado ribereño, tiene una responsabilidad especial y subrayó que cualquier acuerdo futuro sobre el estrecho no debería incluir el cobro de tasas de tránsito.

Esta postura se produce a pesar de que el artículo 5 del memorando designa a Irán como la principal autoridad responsable de administrar el estrecho, asignando a Omán únicamente una función de coordinación.

 

La violación relacionada con el corredor marítimo no constituye el único incumplimiento por parte de Estados Unidos de las disposiciones del memorando. La lista de violaciones manifiestas y reiteradas cometidas por Washington desde la firma del documento demuestra claramente que nunca ha estado comprometido con las obligaciones asumidas:

1. Violación del artículo 1 (Fin de la guerra en todos los frentes): Estados Unidos se había comprometido a poner fin a las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano, y a garantizar la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios ocupados.

Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que las tropas israelíes permanecerán en el Líbano durante el tiempo que sea necesario. Según esta versión, Washington ni hizo cumplir esta disposición ni actuó para impedir la continuación de la ocupación.

2. Violación del artículo 2 (Respeto de la soberanía y no injerencia): Estados Unidos se había comprometido a respetar la soberanía de la República Islámica de Irán y a abstenerse de interferir en sus asuntos internos.

No obstante, los ataques militares lanzados anoche contra ciudades iraníes, así como los de las noches anteriores —todos ellos originados o facilitados desde bases estadounidenses en Arabia Saudí, Catar, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait— constituyen una flagrante violación de esta cláusula.

3. Violación del artículo 4 (Levantamiento del bloqueo marítimo): Washington se había comprometido a poner fin al bloqueo marítimo y restablecer el tráfico naval a plena capacidad en un plazo de 30 días. No solo se mantuvo el bloqueo, sino que funcionarios estadounidenses amenazaron con intensificarlo.

Según Axios, el presidente Donald Trump afirmó que no levantaría el bloqueo sobre los puertos iraníes porque hacerlo privaría a Washington de su principal fuente de presión sobre Teherán.

4. Violación del artículo 6 (Reconstrucción económica): Estados Unidos se había comprometido a garantizar un amplio programa de reconstrucción para Irán respaldado por una financiación de al menos 300.000 millones de dólares. Nunca se adoptaron medidas significativas para cumplir ese compromiso.

5. Violación del artículo 7 (Levantamiento de las sanciones): Washington se había comprometido a eliminar todas las sanciones impuestas contra Irán. En cambio, las sanciones permanecieron vigentes, mientras el Departamento del Tesoro de Estados Unidos advirtió que, si Omán colaboraba en el establecimiento de un sistema de cobro de peajes, sería objeto de sanciones “agresivas”.

6. Violación de los artículos 10 y 11 (Exenciones para las exportaciones de petróleo y liberación de activos congelados): Estados Unidos se había comprometido a emitir de inmediato exenciones para las exportaciones iraníes de crudo, productos petroquímicos y todos los servicios relacionados, así como a liberar los activos congelados de Irán.

Mediante pretextos y acciones hostiles, Washington se negó a entregar los 24 000 millones de dólares en activos iraníes bloqueados y revocó la licencia para las ventas de petróleo iraní, alegando las acciones de Irán contra el movimiento no autorizado de buques a través del estrecho de Ormuz, una justificación derivada del propio incumplimiento estadounidense del memorando.

7. Amenazas de cambio de régimen y asesinato de funcionarios iraníes: A pesar de su compromiso explícito de no interferir en los asuntos internos de Irán, funcionarios estadounidenses han seguido emitiendo declaraciones en favor de un cambio de régimen.

Más importante aún, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, rechazó abiertamente la posibilidad de que Irán administre el estrecho de Ormuz al afirmar: “No lo toleraremos”.

 

Antes de los ataques terroristas perpetrados por Estados Unidos e Israel contra Irán, el estrecho de Ormuz permanecía abierto y Teherán no tenía interés en controlarlo. Sin embargo, hoy Irán está decidido a mantener el control de esta vía marítima para garantizar que Estados Unidos nunca vuelva a utilizar el Golfo Pérsico como plataforma para lanzar ataques contra el país.

Los ataques llevados a cabo anoche y en noches anteriores fueron lanzados desde bases estadounidenses en Arabia Saudí, Catar, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, o contaron con su apoyo. Mientras Estados Unidos e Israel representen una amenaza para la seguridad nacional de la República Islámica, Irán mantendrá una fuerte presencia en el estrecho de Ormuz.

Un aspecto jurídico crucial es que el estrecho de Ormuz se encuentra íntegramente dentro de las aguas territoriales de Irán y Omán y que, conforme al derecho internacional, ninguna parte de él constituye aguas internacionales abiertas al paso irrestricto.

A diferencia de determinadas vías marítimas internacionales, el estrecho de Ormuz no forma parte de la alta mar, sino que es un paso costero cuya navegación está regulada por las normas de los Estados ribereños. Esta realidad jurídica refuerza la posición de Irán en la administración del estrecho y cuestiona las afirmaciones de Estados Unidos sobre la libertad de navegación.

Con base en su doctrina de defensa, Irán considera que el control del estrecho no constituye un instrumento económico, sino un requisito vital para su supervivencia y su seguridad nacional.

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, resumió la posición de Teherán con estas palabras: “La era de los acuerdos unilaterales ha TERMINADO. Se lo dijimos: cumplan su palabra o paguen el precio. La realidad está llamando a la puerta”.


Texto recogido de una publicación en Press TV