El Departamento de Relaciones Públicas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán ha afirmado este lunes que la Fuerza Aeroespacial destruyó por completo los depósitos de combustible y los sistemas Patriot de defensa antiaérea de la base estadounidense Ali al-Salem, así como un radar estratégico tipo FPS en la base de Ahmad al-Yaber, ambas ubicadas en Kuwait.
El CGRI ha asegurado que estas operaciones forman parte de la tercera fase de la operación de represalia y respuesta a las agresiones del régimen arrogante y agresor de Estados Unidos y ha advertido que las operaciones de represalia proseguirán mientras persistan las agresiones contra la República Islámica.
“El estrecho de Ormuz es nuestro territorio y no permitiremos que un ejército rebelde y asesino de niños procedente del otro lado del mundo continúe con sus intervenciones ilegales en él”, ha destacado.
Asimismo, en un cuarto comunicado, el CGRI ha informado que unidades de su Fuerza Terrestre atacaron una base de misiles tierra-tierra del Ejército estadounidense en Kuwait, donde, según el texto, fueron destruidas dos plataformas lanzamisiles HIMARS y varios depósitos de municiones repletos de misiles.
Los anuncios se producen después de que, horas antes, el CGRI informara de ataques contra los depósitos de combustible y el almacén de municiones de la base aérea Príncipe Hasan, en Jordania, así como contra el centro de mando y control de drones del Ejército estadounidense en Baréin.
Paralelamente, el Ejército de la República Islámica de Irán anunció una nueva oleada de ataques con drones contra posiciones militares estadounidenses en Kuwait. Según el comunicado, los objetivos incluyeron sistemas de defensa antiaérea y antimisiles, refugios y hangares de apoyo utilizados por las fuerzas estadounidenses desplegadas en ese país.
Estas operaciones se han llevado a cabo, después de que, la noche del domingo, tras la operación de la Fuerza Naval del CGRI para interceptar dos buques infractores, que habían apagado sus sistemas de identificación, navegaban por una ruta ilegal y ponían en peligro la navegación en el estrecho de Ormuz, el Ejército estadounidense volviera a poner de manifiesto su carácter agresivo al lanzar ataques contra varios puntos en Irán.
La Cancillería de Irán, al condenar los recientes ataques de EE.UU., ha acusado a Washington de violar acuerdos y la Carta de la ONU, y ha advertido sobre sus consecuencias.
De hecho, a pesar de los frágiles intentos de alto el fuego, Washington ha violado repetidamente los acuerdos con nuevos ataques contra el sur de Irán y acciones de interferencia en el estratégico estrecho de Ormuz. En respuesta, Irán ha actuado con contención, al tiempo que ha reafirmado su derecho a defender su soberanía, su integridad territorial y la seguridad del Golfo Pérsico.
Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz a los movimientos militares estadounidenses no autorizados, una política definitiva que reafirma el control de Irán sobre esta vía marítima vital de conformidad con las normas del derecho internacional.
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