"El enemigo, después de sufrir la derrota y retirarse en la reciente sedición, ahora ha recurrido a operaciones psicológicas generalizadas, a la difusión de rumores y a la distorsión de los hechos", ha destacado este miércoles Qolam Hosein Mohseni Eyei en una reunión de jueces y personal judicial llevada a cabo en la provincia de Bushehr, en el sur de Irán.
Asimismo, ha detallado que fuentes hostiles han estado circulando cifras inventadas y exageradas sobre el número de víctimas en los recientes alborotos terroristas, subrayando que tales afirmaciones se encuentran muy alejadas de la realidad.
Mohseni Eyei ha formulado estas declaraciones después de que algunas fuentes hayan divulgado cifras irreales sobre las víctimas de los disturbios terroristas iniciados a finales del pasado diciembre, tras la situación económica en Irán.
Durante los aludidos disturbios, mercenarios apoyados desde el extranjero arrasaron ciudades, mataron a miembros de las fuerzas de seguridad y civiles, y causaron daños a la propiedad pública.
En cuanto a los cálculos falsos del “enemigo agresor” durante la guerra de 12 días en junio pasado, ha afirmado que el enemigo había asumido que la República Islámica de Irán estaba al borde del colapso. “Sin embargo, en ese momento, el enemigo sufrió un desastre total”, ha agregado.
El jefe del Poder Judicial de Irán ha señalado que, tras su derrota en junio, el enemigo intentó continuar sus complots contra Irán mediante los recientes disturbios, destacando que “por lo tanto, los recientes disturbios fueron una continuación de la guerra de los 12 días”.
Al hacer alusión a los “métodos de intimidación y terror” al estilo del grupo terrorista Daesh, en un intento de sembrar miedo y caos en Irán, ha aseverado que tales tácticas no lograron socavar la estabilidad del país.
Asimismo, ha advertido a Estados Unidos, y en concreto a su presidente, Donald Trump, que no debe asumir que las campañas de presión y las ofensivas mediáticas puedan obligar al pueblo iraní a retroceder.
Tras resaltar que “ninguna cantidad de presión o bombardeo de propaganda” obligará al pueblo iraní a dar marcha atrás, ha afirmado que la población “no comprometerá sus creencias ni su religión” y seguirá siendo ejemplar en su lealtad al sistema islámico y en su devoción a la patria.
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